Inicio Actualidad Una ‘noche mágica’ con Eneko Atxa en Barcelona

Una ‘noche mágica’ con Eneko Atxa en Barcelona

Azurmendi queda a más de 600 kilómetros de Barcelona y por ahora no consta que Eneko Atxa tenga entre sus planes a corto plazo abrir sucursal a orillas del Mediterráneo. Pero durante una noche el triestrellado restaurante de Larrabetzu se traslado al Eixample barcelonés.

Y muy bien acompañado porque en la cocina estaban, ojo a la alineación de lujo, la gente de Palodú desde Málaga, los de Leartá desde Sevilla, también los del restaurante Ronquillo de Ramales de la Victoria y Suculent, con Toni Romero jugando en casa.

La excusa era la publicación del nuevo número de Apicius (43), que lleva en su portada a Eneko Atxa y en sus páginas a todos estos cocineros y cocineras. Así que la ‘Noche mágica’ organizada hace unos días en la librería de Montagud para rendir homenaje a Azurmendi fue también una forma de trasladar al plato el contenido de esta edición.

Altramuces y aceitunas, del restaurante Leartá.

Y el resultado fue un menú degustación de 12 pases con un juego de lo más interesante en el que cada uno de los restaurantes elaboraba una receta propia y otra en la que ofrecía su versión de algún plato de Azurmendi.

Un menú único -es la magia de estas cenas- servido a sólo 34 personas y donde se pudieron disfrutar platos realmente notables como el bacalao con caracoles de Leartá, la merluza al pil pil de miel de Palodú o la remolacha asada con anguila ahumada y beurre blanc que preparo el chef de Suculent.

Si trasladar la propia cocina fuera de casa es complicado, versionar a Eneko Atxa con él delante también impone. La yema de huevo y paloma torcaz (Ronquillo), los guisantes lágrima con emulsión de mantequilla y jamón ibérico (Suculent) o los garbanzos, algas y guisantes (Leartá) fueron algunos de los platos propuestas durante la velada.

El canelón de liebre a la royal de Suculent nunca decepciona
Plato de becada del restaurante Ronquillo.

David Pérez de Ronquillo se la jugó y triunfó con una becada, que fue el broche perfecto para la parte salada antes del postre de la mano de Massimo Pignata de Delacrem.

Pero más allá del lujo de un menú de esos que, literalmente, no volverán a repetirse, o de poder ver en acción a todos estos grandes chefs trabajando juntos, parte de la magia es salir de allí con ganas de visitar cada uno de los restaurantes de esta noche única.

La selección de vinos para el maridaje. Ojo a ese txakoli Kirkilla de la DO Getariako Txakolina.