¿Vino contra el coronavirus? Ojalá fuera cierto, pero solo es otra desafortunada campaña

“Vas a descubrir que no eres bebedor social”. Entre todos esos mensajes que estos días tratan de ponerle un poco de humor al asunto, este es uno de mis preferidos. Posiblemente más por cierto que por gracioso, la verdad.

No haremos aquí apología del vermut diario a partir de las doce del mediodía ni de aligerar el confinamiento a base de copas de vino o cañas compartidas por videoconferencia. Que cada cual se organice como prefiera, con moderación, sentido común y todo eso.

Pero una cosa es lo que alguien haga en su casa -nota para el vecino de enfrente: las 11.30 es demasiado pronto para una copa de vino aunque sea sábado y hayas madrugado- y otra que una asociación profesional aproveche una crisis como la del coronavirus para vender lo suyo.

Y es que, por increíble que pueda parecer, la tontería de la copita de vino buena para la salud -algo que los médicos han repetido mil veces que es mentira- vuelve a la carga en plena pandemia con una vuelta de tuerca entre escandalosa y surrealista.

“Un consumo moderado de vino puede ser beneficioso contra el Covid-19”, aseguran desde la Federación Española de Enología. ¿Perdón? ¿Tanta investigación y ensayos para dar con la vacuna y resulta que una copa de tinto puede ser el remedio?

«El consumo moderado de vino, vinculado al consumo responsable, puede contribuir a una mejor higiene de la cavidad bucal y la faringe, esta última zona donde anidan los virus durante las infecciones», explican desde esta asociación según leemos en Vinetur.

Una interpretación bastante cuestionable de los efectos del vino. Cuestionable o lamentable, más bien. Al menos, según denuncian en redes sociales nutricionistas y expertos en la materia, cansados de ese mensaje empeñado en vincular alcohol y salud. Incluso en estos momentos.

Algo más interesante puede ser lo que comentan sobre la supervivencia del virus en el vino -descartado- o en la botella y envases, que califican como remota. Todo ello con muchos matices al tratarse -aclaran- de un virus nuevo sobre el que no hay demasiada información.

Así que no, lo sentimos. Ojalá fuera cierto que una copa de vino detiene el maldito virus. O dos. Pero no es el caso. Seguiremos descorchando en casa alguna botella de vez en cuando y sin duda brindaremos cuando acabe. Pero conscientes de que no lo hacemos porque sea bueno para nuestra salud ni mucho menos porque sea capaz de detener el coronavirus.

Por cierto, en favor de parte de la industria de los destilados y de algunas bodegas, hay que recordar que algunas compañías (como González Byass) están produciendo alcohol con fines médicos y desinfectantes.