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Una calçotada junto a la playa cerca de Barcelona

Los calçots o, mejor dicho, el acto de comerlos son algo social. Y como suele ocurrir con estas ceremonias, tienen sus propias normas más o menos estrictas según a quien se le pregunte. Por ejemplo, hay quienes aseguran que una buena calçotada no se puede hacer en un restaurante, tiene que ser en casa y preparada entre todos, no vale que te la hagan.

Pero como no todo el mundo tiene jardín, terreno, parrillas y demás, ésta no la podemos saltar. Lo de que los calçots se comen de pie también ha ido quedando un tanto relegado. Será la edad. Y también dicen que en la ciudad no vale, que tiene que ser en el campo. Pero lo cierto es que en Barcelona cada vez hay más restaurantes que ofrecen menú calçotada durante el invierno sin tener que moverse demasiado.

Pero, normas al margen, es verdad que combinar playa y calçots es algo que a priori sonará raro a los habituales del tema. Por una simple cuestión de temporada, aunque con estos inviernos tan suaves que se estilan últimamente -recuerda, calor en enero no es «buen tiempo»- acabará siendo normal lo de acabarse los calçots y darse un baño en el mar.

El caso es que hemos localizado un lugar donde es compatible comer calçots y tener casi los pies en la arena: Mamut Beach Club. Nosotros y medio Barcelona porque este animado restaurante situado a dos pasos de la playa de La Murtra (Viladecans) está apostando fuerte por sus menús de calçotada.

Y con razón: el sitio es muy agradable, el menú estupendo, el precio ajustado y hay calçots ilimitados para que nadie se quede con ganas. Y, aunque tal vez no sea el «campo» que esperan quienes defienden las calçotadas rurales, al menos luego te puedes dar un buen paseo por la playa, que ya se sabe que estas cebollas asadas requieren una digestión larga.

El menú respeta los clásicos, pero también ofrece otras opciones. Incluye la típica teja de calçots (o todas las que quieras) con buen tamaño, bien asados y acompañados de una salsa romesco rica.

Cuando ya no queramos más, toca elegir entre parrillada de carne o arroz con butifarra y alcachofas de El Prat. Interesante este giro en el guión habitual para incluir también un arroz. Con postre, pan a la brasa y bebida sale por 24 euros por persona de miércoles a viernes.

Los fines de semana el ticket sube a 40 euros el menú, pero incluye además unas alcachofas asadas, y el arroz es un mar y montaña con zamburiñas y pluma ibérica como el de la foto que está muy bien resuelto.

Tienen terraza y comedor interior, un amplio parking y, ademas de los calçotada, un menú chuletón (40 euros por persona, mínimo dos), por si hay alguien que no es muy fan de esta tradición catalana.