Reino Unido sin café: cómo el Brexit y la pandemia están dejando desabastecidas las cafeterías del país

¿Pero es para tanto como cuentan los periódicos? En efecto, nos confirma un amigo inglés que acaba de regresar de Reino Unido. Él, como tantos otros, es de los que voto no al Brexit y vivió horrorizado la victoria del sí, por si sirve para evitar esa media sonrisa casi automática que -reconozcámoslo- a muchos nos sale al escuchar las calamidades que está suponiendo para el país abandonar la Unión Europea.

El desabastecimiento afecta a la cadena de suministros de la industria y de los mercados, y es perceptible en casi cualquier sector. También a la hora de hacer la compra e incluso tomarse un café.

Pero es verdad que no solo ha sido el Brexit sino que, como explica The Guardian, se ha producido algo así como la tormenta perfecta. La pandemia mundial, la crisis climática e incluso los problemas en el transporte marítimo en el Canal de Suez han hecho que conseguir una taza de café en el Reino Unido se haya complicado un poco últimamente.

Para empezar, las malas cosechas de café unido al aumento de los costes de transporte han hecho que la materia prima marque precios máximos. ¿Y qué culpa tiene el Brexit? Pues mucha y en diversos puntos del tema.

Para empezar, la salida de muchos trabajadores extranjeros del país ha hecho que la falta de camioneros para transportar mercancía lleve semanas copando los titulares sobre la actualidad económica en Reino Unido.

Pero no es solo la falta de trabajadores que conduzca los camiones, es que -sorpresa- la mayoría del personal que trabaja en las cafeterías también es de fuera. O, mejor dicho trabajaba, porque muchos también han optado por irse del país.

Y no es solo el café, sino que incluso hay carencia de los clásicos vasos de papel. Posiblemente una buena noticia para el medio ambiente, pero un problema para las cafeterías y las grandes cadenas del sector que, además, también están teniendo dificultades con el suministro de leche.

Bueno, al menos ellos son más de té que de café, estarán pensando los más empíricos con las calamidades británicas. Pues nada de eso porque, más allá de que también se estile mucho eso de ponerle leche al té, resulta que el cambio climático también está afectando a los cultivos de té en todo el mundo, con el consiguiente aumento de precios y problemas de abastecimiento de los que se habla desde la primavera pasada.

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