He probado la mejor ensaladilla rusa del país. Y tengo muchas preguntas

El restaurante Castru Gaiteru, de la localidad de Celorio (Asturias), elabora la mejor ensaladilla rusa del país. No lo decimos nosotros, sino un jurado formado por cocineros y expertos en la materia que eligió ésta entre las ocho que conformaban esta edición del popular concurso que cada año organiza San Sebastian Gastronomika y que este año llegaba a su quinta edición.

Por allí andábamos tomando notas y, de paso, probando la mayoría de las ensaladillas que iban desfilando. David de Jorge ejercía de maestro de ceremonias, intentando animar un poco el ambiente. Además de poner sobre la mesa debates varios sobre la mahonesa o los ingredientes de este plato, también confesó que una vez se puso malo por zampar demasiadas ensaladillas rusas por Sevilla.

Pero esta vez el sur no ganó y, de hecho, su representación era más escasa de lo habitual. El reputado bar FM de Granada y Becerrita en Sevilla estaban entre los candidatos, pero la ausencia de malagueños sorprendía. Sí estaba el cocinero Benito Gómez, del restaurante Bardal (Ronda), pero como jurado por haber sido el ganador de la edición anterior. De hecho, de las cuatro ediciones celebradas hasta ese día, tres las habían ganado establecimientos malagueños.

¿Qué ha pasado esta vez?, nos preguntamos mientras vamos probando las primeras ensaladillas. Nos ha pillado con poca hambre, lo confesamos, pero la verdad es que no entusiasman. La ensaladilla es un plato que se presta a mil manías, y en nuestro caso las que tienen textura casi de puré de patata no acaban de convencernos. Pero vaya, nosotros no éramos el jurado.

Las seis que nos dio tiempo a probar. No teníamos mucha hambre

No había malagueños, descubrimos, porque los organizadores optaron por convocar restaurantes de otros lugares. Por aquello de diversificar la ensaladilla y sus tipologías por toda la geografía, y que el premio no se fuera siempre a Málaga. Es decir, no son estos ocho contendientes el resultado de una competición previa entre todos los que se postulan, sino que un grupo de expertos -no tenemos más detalles- invita a locales reconocidos por su ensaladilla a participar. No es bueno, ni malo, ni nuevo, pero merece la pena recordarlo.

El caso es que, con pequeñas variaciones en la textura, se ve que la ensaladilla casi untable triunfa mucho más que la de morder. Todas las probadas -seis de ocho, hubo que salir antes de acabar porque el avión no espera- iban en esa dirección. ¿Será cosa de los de Bilbao que preferimos la patata en otro formato?, comentaba con otro compañero de la capital del mundo, que también iba torciendo el morro ante la mayoría de ensaladillas que nos llegaban.

La verdad es que no es fácil para los participantes. Fuera de sus cocinas, preparando una cantidad que no será la habitual a la que ya le tienen cogido el punto en sus establecimientos y, en algunos casos, servida con algo más de antelación de lo deseable. Las que llegaban a la mesa tenían peor pinta que las que luego vimos en las fotos oficiales.

Otra de las que más nos gustó resulto ser del FM de Granada

El tema estuvo muy reñido, ha comentado alguno de los miembros del jurado. Pero finalmente fue esta ensaladilla asturiana la que triunfó. Era una de nuestras preferidas, la verdad. Pese a lo de la textura, estaba sabrosa, y la piparra y la ventresca por encima siempre da puntos. La ganadora del año pasado también llevaba esta guindilla vasca, así que igual habría que plantearsela entre los ingredientes imprescindibles.

Aunque la flor de ajo nos parece que sobraba,  ahora que conocemos la receta tan poco habitual -patatas asadas, mahonesa Hellmann’s de bote…- casi nos gusta más. Siempre a favor de los platos irreverentes que cabrean a los puristas.

De las que probamos, también nos gustó bastante la que luego descubrimos que era del citado FM de Granada. Considerado por muchos como un auténtico templo de la gastronomía, que un sencillo restaurante asturiano -no conocemos el ticket medio, pero algo nos dice que será mil veces más económico- le haya ganado, confesamos que nos divierte un poco. Somos así.

Pero volviendo a Asturias, ¿es la de Castru Gaiteru la mejor ensaladilla rusa del país? Tal afirmación, en realidad, debería llevar muchas comillas, aunque siempre nos las olvidamos en los titulares. Pocas cosas nos gustan más a los medios que «el mejor» algo.

Es, seguramente, de las mejores del país. Y la mejor de las que participaron en este concurso. También estamos convencidos de que la que preparan en su casa está más buena que la que cocinaron para esta ocasión. Y, como siempre, una cosa está clara y el ganador del año pasado lo confirmó: el concurso funciona y se convierte en un atractivo que trae clientes al local.