El mejor desayuno del mundo: sushi en el mercado de pescado de Tokio

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Hay tantas cosas que ver y comer en Tokio que, por muchos días que estemos por allí, seguro que se queda algo para la próxima visita. Pero, puestos a elegir, hay algo que no puede faltar: visitar el mercado de pescado de Tsukiji. Eso sí, hay que darse prisa, porque al parecer esta misma primavera se trasladará a una nueva zona a las afueras de la ciudad y muchos temen que perderá por el camino gran parte de su encanto.

La visita al que presume de ser el mercado mayorista de pescado más grande del mundo -algo que otros cuestionan- tiene su propio ritual. Ya que estamos hablando de una de esas cosas que cualquier amante de los viajes y la gastronomía debería hacer por lo menos una vez en la vida, hay que planearlo en condiciones.

Y es que a este mercado hay que ir bien temprano para, tras pasar frío; acabar con los pies mojados; sortear los carritos eléctricos que circulan por allí como coches de fórmula 1; y sobrevivir a las miradas torcidas de algún que otro vendedor -ellos están trabajando, tú estas de paseo, recuerda-, acabar desayunando sushi en alguno de los bares de la zona.

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La primera duda al planear una excursión a este mercado es si merece la pena el madrugón para intentar entrar en la subasta del atún. Madrugar con mayúsculas, porque habría que plantarse allí a las 3 o 4 de la mañana para asegurarse una de las pocas plazas reservadas a los turistas. Las entradas (120 por día) se reparten a las 5 de la mañana, pero hay que llegar mucho antes.

Según nos explicó un veterano guía de la ciudad, se ha reducido mucho el espacio y ha perdido mucho respecto a la auténtica subasta del atún, cerrada a los visitantes desde que algunos decidieron que sacarse fotos con los atunes congelados era una buena idea. En cualquier caso, parece que en las nuevas instalaciones habrá una zona dedicada precisamente a los visitantes sin que incordien demasiado a los que están trabajando.

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Además de pasear, localizar algún pez globo, ver -con un poco de suerte- cómo se trocea un atún, e intentar adivinar qué pescados y mariscos son esos que se exhiben en todos los puestos, son algunos de los detalles que conforman el plan de la visita. Ir bien abrigado, con calzado que aguante el agua y con una cámara de fotos, los consejos más importantes.

Eso y, por supuesto, rematar la mañana desayunando sushi en alguno de los locales que rodean el mercado, junto a tiendas de alimentación y algún que otro souvenir. La buena noticia es que el sushi es sencillamente espectacular. La mala, que las colas son enormes y el precio no demasiado barato.

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Los locales más populares son Sushi Dai y Sushi Daifa, pero la mayoría de días la cola es demasiado larga como para perder una hora de nuestro preciado tiempo en Tokio allí. La alternativa está cerca: Ryu Sushi, un local pequeño, con una barra para sentarse y un sushiman preparándolo uno a uno al momento. Como debe ser.

Sale a unos 20-30 euros por persona y tampoco saldremos hartos de sushi. Para eso ya están las cadenas de kaiten sushi (barra giratoria) que ofrecen a muy buen precio un sushi más que decente por todos los barrios de Tokio.

Por cierto, un consejo aplicable a todo el país: importante tener clara y estudiada la localización del restaurante o tener a mano Google Maps, porque reconocer el nombre de un local por sus letras en japonés resulta bastante complicado.

Pero volviendo al mercado de Tsukiji, tal vez por las horas, por ser nuestro primer desayuno a base de arroz y pescado, o por el lugar, estamos convencidos de que es uno de los mejores sushis que hemos probado en nuestra vida, y de que volveríamos mañana mismo.

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4 COMENTARIOS

  1. En un par de semanas estaremos por ahí. Creía que con estar a las 5.30 era suficiente para ver la subasta. Viendo esto… no sé si compensa sacrificar un día entero (terminaríamos reventados) para llegar a verla…

  2. Aunque no te pegues el madrugón vale la pena visitar el mercado por la mañana. A la entrada unos vigilantes te entregan un plano del mercado y además de tomar algo en los bares puedes comprar productos para cocinarlos en tu país.

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