La mejor forma de conservar una botella de vino abierta: tiene muy poco glamour, pero dicen que funciona

Abres una botella de vino pero cae solo la mitad. A veces pasa. Incluso en las mejores familias. ¿Qué hacer con eso que ha sobrado? Volver a poner el corcho a golpes y dejarla en la nevera es una de las soluciones más rápidas y populares.

También muy poco efectiva si queremos que el vino esté lo mejor posible al día siguiente o cuando queramos acabar la botella.

El problema es el oxígeno. Si el vino está en contacto con él, se deteriora de forma muy rápida. De ahí que un accesorio relativamente económico y que funciona bien sea ese tapón de plástico y una especie de aspiradora que extrae el oxígeno de la botella y la deja sellada.

Más sofisticado es el sistema Coravin, que básicamente permite sacar el vino de la botella sin quitar el corcho y, por tanto, sin permitir que entre oxígeno. El problema es, claro, el precio.

Pero volviendo a la promesa inicial de dar con un método eficaz sin accesorios adicionales, asegura Warner Boin que lo mejor es guardar el vino sobrante en un bote. ¿Y quién es Boin? Una sommelier con una cuenta en TikTok dedicada a desmitificar el mundo del vino y repleta de ideas que luchan contra esa idea un tanto snob que todavía rodea a este mundo.

@confidenceuncorked

If you never have leftover wine, this life hack isn’t for you 🙂 Don’t knock it till ya try it! #winehack #lifehack #winetip #winetasting #sommelier #somm #masonjar #storage #wine101 #cork #lifechanging #gamechanger

♬ Blue Blood – Heinz Kiessling

Efectivamente, lo de vaciar los restos de una botella de vino en un bote vacío -ese de conservas que has limpiado bien y guardas, sirve- suena bastante poco snob. Pero la física aquí manda y si la idea es impedir que el vino esté en contacto con oxígeno, esta idea suena bien.

Según explica Boin, lo idea es un bote que quede prácticamente lleno con el vino sobrante. De esta forma, la parte de oxígeno será mucho menor y, en cuanlquier caso, habrá mucho menos que en una botella a medias.

La parte en la que sacamos el bote de la nevera y servimos los restos de vino en las copas Riedel que solo usamos los días de fiesta será, sin duda, la más divertida.