¿A alguien le puede ofender esta foto? Parece que a Instagram sí

La complicada relación de Instagram con la carne es de sobra conocida. Sobre todo si es de mujeres e incluye un pezón. Pero lo que no sabíamos es que el puritanismo de Facebook y sus aplicaciones incluía también la faceta más gastronómica del asunto cárnico.

Así lo comprobó hace unas semanas la chef Olia Hércules al ver como Instagram censuraba una foto que había compartido y en la que podían verse las orejas cortadas de un cerdo y dos patas. Una escena de lo más habitual en cualquier mercado del país pero que, por lo visto, viola las normas de Zuckerberg respecto a lo que se puede publicar o no.

«Esta foto contiene material sensible que puede ofender o molestar a algunas personas». El mismo argumento que usa Instagram para unas tetas -nunca para violencia o para armas, ojo- pero aplicada a la casquería porcina.

La cocinera no dudó en denunciar la censura a través de otras redes sociales, preguntándose con mucha razón cuál era la diferencia entre esas piezas de cerdo y una salchicha y una hamburguesa. ¿El problema es que se distinga que provienen de un animal?

Por lo visto sí. Algo que, inexplicablemente, parece molestar a algunos. Porque, como ella misma explica, lo más preocupante del asunto es que posiblemente la foto fue denunciada por algún usuario de la red social y a partir de ahí se decidió eliminarla.

https://www.instagram.com/p/BurnQMCnnKC/

De todos modos, la granja donde fueron realizadas estas fotos reacciono compartiendo más imágenes similares que, por lo que vemos, sobrevivieron sin problemas a la censura de Instagram.

«Comer carne -señalan estos ganaderos- implica asumir de dónde viene». Puro sentido común que parece necesario recordar en este tiempo en el que algunos creen que las chuletas o las pechugas nacen de los árboles o en las bandejas de plástico del supermercado.

https://www.instagram.com/p/BurlqtIH-L_/?utm_source=ig_web_copy_link

En realidad no es nada nuevo. Cada vez que en un programa de televisión se cocina alguna pieza de carne reconocible -una cabeza de cerdo, por ejemplo- o se muestra un despiece, no faltan los indignados que denuncian la crueldad o dureza de las imágenes.

Y cabe suponer que no en todos los casos se trata de veganos, que sería hasta cierto punto entendible, sino de los mismos que luego no tienen mayor inconveniente en hincarle el diente a un filete o dar un repaso a una pata de jamón.

11 COMENTARIOS

  1. pues tiene una pintaza genial. ahora mismo me preparo un plato

  2. QUIEN LE OFENDA ESTO TIENE UN PROBLEMA, SI EL SER HUMANO SE CONVIERTE EN VEGANO ES PORQUE ES RETRASADO, SOMOS LO QUE SOMOS POR LA CARNE

  3. Digamos que antropormizo la comida, tomémoslo como una falla en mi cerebro ya que como omnívoro también como carne.
    Esto tan solo es mi opinión.

  4. Dices que no eres vegano, pero parece que tampoco vas a la carnicería a comprar carne.

  5. Pues a mí, ofender no sé si es la palabra, pero si me molesta. Que pasaría si pusieran unas orejas humanas o unos pies humanos?
    Sadismo es lo que veo. Ella verá un manjar. Para mí sigue siendo una parde de un ser vivo que en algún momento circulaba sangre y tenía terminaciones nerviosas activas.
    No soy vegano.

  6. La verdad es que a mí me resulta más incómoda de ver que un pezón o un cuerpo desnudo… pero vamos, no como para censurarla

  7. Por supuesto que esa imagen indignará a muchos.
    Estamos en la era del victivismo y de los indignados sin causa, gente que acaba convirtiéndose en eternos insatisfechos. Es gente cuya autoestima se basa en demostrar que son mejores personas que los demás, lo cual les crea una dependencia total a la crítica y la denuncia y cuanto mayor es su indignación mejores personas se creen ser.
    Así que nadie duda de que habrá gente que se indignará, faltaría más.

  8. Ya el nº 2 comentó el motivo de la ofensa. El problema con esa gente no es que no quieran comer productos cárnicos sino que encima se ofenden si alguien lo hace. Espero que también censuren y/o se ofendan cuando vean fotos de mujeres tapadas por completo como consecuencia de unas normas religiosas estúpidas, o de niños que son solo huesos.

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