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Mojirose, el vino (rosado) se hizo cóctel

¿A alguien se le ocurre mejor día que un Viernes Santo para hablar de vino que milagrosamente se convierte en cóctel? A nosotros tampoco, así que hemos decidido que hoy es el día perfecto para darle al Mojirose.

Como su nombre permite suponer estamos hablando nada más y nada menos que de un mojito a base de vino rosado. Mientras los puristas enológicos salen corriendo a por las antorchas ante semejante herejía, os contamos: se trata de una creación de Carlos Rodríguez -campeón de España de cocktails y gin tonics- para la D.O Vinos de Navarra a base de, claro está, rosado de esta tierra.

Lo descubrimos hace unas semanas en un evento organizado en Barcelona por esta denominación de origen y, pese a las reticencias iniciales que produce oír hablar de cócteles de vino (más allá del kalimotxo, claro), hay que reconocer que el invento es resultón a primera vista y con un sabor dulce y fácil que gustará a mucha gente. Aunque estamos en pleno proceso de redescubrimiento del rosado en condiciones -el hermano pobre de todas las bodegas- este formato cóctel puede ser de lo más original y útil ahora que se avecinan los calores.

La receta del Mojirose es una variación de la tradicional del mojito a base de un almíbar que Carlos Rodriguez prepara previamente y que puede resultar útil tener siempre listo. Con 250 ml. de agua y 250 gramos de azúcar hacemos un almíbar al que, una vez enfriado, añadimos el zumo de dos limas y hojas de hierbabuena. Se tritura y ya tenemos la base para el cóctel, que además será de un verde intenso que luce mucho.  A nosotros nos pareció demasiado dulce, así que se puede moderar la cantidad de azúcar.

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A partir de esta mezcla inicial montamos la copa, añadiendo 10 cl. de vino rosado (¡de Navarra, eh!), hielo picado en cantidad y un golpe de soda o agua con gas para llenar la copa. Decoramos con hierbabuena y listo. El cóctel perfecto para rematar lo que queda de vacaciones de semana santa, calentar motores para la temporada de playa y, de paso, cabrear a esos que dicen que con el vino no se juega.

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