Menos sueldo y visibilidad para las mujeres en las cocinas: no convirtamos el 8M en otro «día de la pizza»

Un estudio de 2017 de la Universitat Politècnica de Valencia ponía cifras a la brecha salarial en el mundo de la gastronomía: los hombres cobran de media un 28% más que ellas por las mismas tareas. Incluso siendo muy optimistas y dando por hecho que la situación haya podido mejorar algo en estos cinco años, es evidente que queda mucho por hacer en este terreno.

Pero el sueldo es solo una de las muchas vertientes del machismo en el mundo de la gastronomía. Una realidad enquistada que afecta en todos los ámbitos. Desde lo más trivial -ese blanquito afrutado para ellas-, hasta lo más evidente –la falta de cocineras en las listas y guías– o lo que directamente es delito, como los casos de acoso sexual en el sector.

Una situación que, por supuesto, tiene mucho que ver con lo que ocurre en los hogares y familias. Aquí sí que ellas son mayoría, tal y como recordaba un reciente artículo del Heraldo de Aragón. En ese territorio hay más de 91.000 mujeres que se dedican al trabajo de casa sin remuneración, frente a los menos de 11.000 hombres en la misma situación.

El rol de la mujer apenas ha cambiado en la última década, se denuncia. Pese a ello, para muchos parece que el 8M se ha convertido en una fecha más en el calendario gastronómico. Hace semanas que los mails sobre cocineras, empresarias, bartenders, enólogas y demás no paran de llegar.

Por si preparas algo para el 8M, sugieren las siempre atentas agencias de comunicación que saben que lo que se estila estos días es hablar de perfiles femeninos.

¿Y cuál es el problema? En realidad ninguno. Salvo que el 8M sea ese único día del año en el que, quienes jamás hablan del papel de la mujer en la cocina y la gastronomía, les salte el aviso en el calendario y cumplan con la cita anual.

¿Mejor eso que nada? Discutible por la ración de hipocresía que implica. Pero, sobre todo, porque ese juego amenaza con convertir un día de reivindicación política y social en una fecha más en ese abarrotado calendario de «días de…» que nos rodea.

Hoy es el día de la mujer, mañana el de la tortilla -no es una manera de hablar, lo es- y pasado de alguna otra cosa. No se escribe de ellas porque sea habitual, lo justo o porque siempre haya que reivindicarlo, sino porque es lo que toca. Y hasta el año que viene y ojito con el tono porque ya se sabe que ni machismo ni feminismo.

Es lo que ocurre si a una fecha como el 8M le restas su componente político, feminista y laboral como muchos -y también algunas- pretenden: que acaba convertido en otro día de la pizza.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí