Receta de tarta de queso y moras

Vuelve la temporada de tartas y horno. En realidad nunca se ha ido, pero es verdad que en verano y con el calor da un poco más de pereza. La vuelta a la rutina incluye muchas cosas -unas mejores que otras- entre ellas, pasar más tiempo en la cocina y de vez en cuando hacer una tarta tan estupenda como esta.

En vacaciones, como va siendo tradición en la familia, recogimos una buena cantidad de moras silvestres. Con ellas hicimos unos cuantos tarros de mermelada de moras que nos durarán todo el invierno. Y con las últimas de la temporada, esta tarta  que va a pasar directamente a esa lista de tradiciones y al recetario familiar.

La receta fue un poco improvisada, pero quedó tan buena que nos pareció una gran idea apuntar los ingredientes y cantidades para poder repetirla y compartirla.

Es una tarta que aceptaría perfectamente otro tipo de fruto rojo o frutas como el melocotón, ciruelas o higos, así que se pueden ir probando diferentes combinaciones y aprovechar la fruta de temporada.

Ingredientes

  • 150 g. de mermelada de moras

  • 80-100 g. de moras frescas

  • 2 láminas de masa brisa redondas

  • 280 g. de queso crema

  • 4 huevos

  • 200 g. de azúcar

  • 200 ml. de nata para cocinar

  • 10 ml. de aroma de vainilla

  • Mantequilla (para engrasar el molde)

  • 1 huevo (para pincelar)

Preparación

Precalentamos el horno a 200º con calor arriba y abajo. Forramos el fondo de un molde redondo para tartas o quiche con papel vegetal. Engrasamos las paredes del molde con mantequilla.

Colocamos una de las láminas de masa brisa en el molde. Pinchamos la masa con un tenedor y colocamos las moras frescas repartidas por el molde. Horneamos la masa durante 10 minutos. La retiramos del horno y reservamos.

En un bol grande batimos los 4 huevos con el azúcar y la vainilla usando unas varillas eléctricas (o varilla manual, solo tardaremos un poco más en integrar los ingredientes).

Añadimos el queso crema y la nata. Batimos hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.

Vertemos la mezcla sobre el molde con la masa brisa y horneamos 30 minutos vigilando que no se queme (si la masa empieza a dorarse demasiado, podemos cubrirla con papel vegetal o de aluminio).

Sacamos la tarta del horno y dejamos templar. Cubrimos la tarta con la mermelada de moras.

Cortamos tiras de 1 cm aproximadamente de la lámina de masa que nos quedaba. Las colocamos sobre la tarta formando una rejilla. Batimos el último huevo y pincelamos la rejilla hecha con masa.

Horneamos unos minutos más hasta que la rejilla esté dorada, vigilando que no se queme. Dejamos templar y servimos. Se puede comer tibia o fría, y aguanta muy bien un par de días en el frigorífico.