Cuando el que cancela es el restaurante: un local de Barcelona anula una reserva porque sólo tenía una mesa ocupada y prefiere cerrar

La escena es de sobra conocida: hora punta, una mesa lista en el comedor del restaurante y no se presenta nadie pese a que había reserva. Cuando la historia se comparte en redes, suele desatar numerosas muestras de apoyo y una idea insistente: la única manera de acabar con los llamados «no show» es pedir una tarjeta de crédito como garantía de la reserva, exactamente igual que ocurre en los hoteles.

De hecho, desde hace ya tiempo, algunos restaurantes de cierto nivel acostumbran a cobrar por adelantado una cantidad a modo de confirmación de la reservar. Una cifra que, claro, luego se descuenta de la cuenta final. Es conocido el caso de DiverXO que, por ejemplo, cobra por adelantado el precio íntegro (365 euros por persona y menú degustación) al hacer la reserva. Sólo si se cancela con dos semanas de antelación, se devuelve el importe.

¿Pero qué ocurre cuando es el restaurante el que cancela una reserva ya confirmada? Eso es lo que se preguntaba hace unos días en Twitter una cuenta muy conocida en el mundo gastronómico, señalando la reciente experiencia de un amigo en un restaurante de Barcelona.

«Un buen restaurante le cancela la mesa porque era la única que tenía para ese servicio», narra. Así que el local en cuestión optó por anular la reserva y cerrar. El pasado viernes de Semana Santa, para más detalles.

Vaya, un «no show invertido», como describe el propio @Growtxo. ¿De qué restaurante hablamos? Sí, ese en el que muchos hemos pensado, nos confirma por mensaje el usuario tras esta cuenta de Twitter que también ha compartido más detalles de la historia para confirmar su veracidad.

Que el restaurante en cuestión sea de un chef que ha hablado más de una vez de la necesidad de exigir algún tipo de garantía a una reserva hace que el caso resulte especialmente gracioso. Pero vamos a dejarlo así.

En realidad, el local en concreto es lo de menos, porque lo sucedido no es del todo inusual, solo que normalmente no se le dedican titulares ni debates como ocurre cuando el agravio es por parte del cliente al restaurante.

Así que hemos querido aprovechar este incidente para poner el caso sobre la mesa. Acostumbrados a historias donde las quejas de los hosteleros -en muchas ocasiones con moticos- son las protagonistas, ¿qué pasa cuando es el restaurante el que decide anular de forma unilateral una reserva y sin que la razón esgrimida convenza al cliente?

No es difícil ponerse al otro lado de la barra y los fogones y entender que las cuentas hay días que no salen y es mejor cerrar. Pero tampoco es complicado entender la cara de sorpresa del cliente en cuestión ante lo que no parece muy profesional por parte de un restaurante bastante conocido de la ciudad.

También es fácil suponer la pregunta que algunos se estarán haciendo: ¿Era esta la hostelería que exigía ayudas y que pedía solidaridad a sus clientes? ¿La misma que se queja de que no hay personal de cocina o sala para trabajar?

Frente a la frustración del hostelero cuando una reserva falla y se encuentra con una mesa sin ocupar que podría haber asignado a otros clientes, la indecisión del cliente al que se le anula una reserva y poco puede hacer. Más allá de irse a otro sitio, jurar no volver o liarla un poco en redes, claro.

Para lo primero parece que la solución es conocida: esa garantía de pago de la que hablamos. ¿Cabría exigirle también al restaurante algún tipo de compensación si cancela? Suena raro y complicado, pero el debate está servido, por si a alguien se le ocurre alguna solución.

3 COMENTARIOS

  1. Hace años hice una reserva para San Esteban y no me tomaron el teléfono (restaurante-hotelito con estrellas),fallo de la telefonista supongo . Al no poderme avisar de que tenían cerrado,ese día al llegar nos atendieron única y exclusivamente,con todo el servicio y sin limitación,por no dejarnos sin cena! Éramos 4 personas. A eso se le llama profesionalidad

  2. Todos los negocios están para ganar dinero y es entendible que le anule la reserva. Si yo fuese el propietario de ese restaurante le compensaria con una buena botella de cava o un descuento en la próxima reserva. Un saludo.

  3. Ni por asomo se parece a un no show. El restaurante ha avisado al cliente de que no tendría la mesa y ha sido sincero en la cancelación. En un no show ni se presentan, ni avisan. Comparar estas cosas no tiene modo

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