Cataluña prepara su propia denominación de jamón serrano (y la idea no gusta a todo el mundo)

Aunque el jamón ibérico es el que se lleva todos los titulares y protagoniza no pocas polémicas, en realidad en España se produce y vende más jamón serrano. Producido a partir de cerdo blanco, teóricamente de menor calidad y precio más asequible, tampoco esta tipología está exenta de problemas.

De hecho, desde 2022 hay un debate abierto alrededor de la creación de una IGP Jamón Serrano de España. Un proyecto que no queda muy claro en qué fase está -hay noticias sobre su apertura, suspensión, vuelta…-, pero que se ha animado un poco más con la propuesta en paralelo de la creación de la IGP Pernil Cerretà.

Impulsado por la industria cárnica catalana, muchos han visto en este movimiento una especie de reivindicación nacionalista del jamón catalán frente a esa marca que aglutinaría el serrano español. Los más pragmáticos señalan que, más allá del recurrente tema de las banderas, se trata simplemente de argumentos económicos los que estarían detrás de esta iniciativa.

A la espera de que la Comisión Europea se pronuncie sobre estas solicitudes, en realidad ambos jamones son muy similares y básicamente se distinguen por la zona de producción. En el caso del catalán abarca una decena de comarcas del norte, mientras el Jamón Serrano de España comprende todo el país.

Aunque el debate más jugoso e intenso posiblemente se quedaría en ese punto, lo realmente interesante es descubrir que en ambos casos los criterios de calidad son algo justos. No lo decimos nosotros, ojo, lo denuncian  quienes llevan años produciendo jamón serrano bajo las dos IGP reconocidas actualmente: Jamón de Serón (Almería) y Jamón de Trevélez, en Granada.

Y es que tanto la propuesta de serrano español como catalán contemplan un curado mínimo de solo 7 meses y con sistema de curación artificial. Unas condiciones por debajo de las actuales IGP de jamón serrano, que exigen curados de al menos 17 meses y hablan de sistemas de curación tradicional.

Es decir, que mientras el debate se quedará  en que si jamón catalán o español, en realidad lo que ocurre es que hay unos productores de ganadería intensiva que pretenden conseguir un sello de calidad para unos jamones que desde el mismo sector se cuestionan.

En ambos casos es un tema que chirría, la verdad. Pero llama especialmente la atención esa IGP Jamón Serrano de España. ¿El país del ibérico vendiendo jamones de una calidad regular con una marca oficial que dice «jamón» y «España»? Como idea, suena un poco rara.

8 COMENTARIOS

  1. Cada uno debe consumir lo que le guste. No importa donde està fabricado. Hay que ser de mente abierta.

  2. Dejad a los animales no humanos en paz de una vez por todas!
    La industria cárnica carece de ética, es insostenible e insaludable.

  3. Creo que cada uno puede hacer lo que le plazca, luego esta wl consumidor que comprara lo que mejor vea y crea en su calidad, yo personalmente no lo compraría jamas

  4. Que hagan lo que quieran, yo seguiré comprando el jamón ibérico de Salamanca, Extremadura…en mi provincia,Segovia, tenemos también varias empresas que hacen un jamón y un embutido divino…así que el catalán para ellos.

  5. El jamón catalán además de estar menos curado es jamón de macrogranja. La mayoría de las macrogranjas del país se concentran entre Catalunya, Aragón y Murcia. El verdadero jamón ibérico se produce en el oeste de la meseta. A lo largo de la frontera portuguesa entre Salamanca y Huelva están la dehesas donde se cría el pata negra.

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