‘Realfood’: haz lo que digo, no lo que vendo

Mejor comida de verdad que ultraprocesados. El mensaje es tan lógico y necesario que cuando el nutricionista Carlos Ríos inició el movimiento Realfood todo fueron aplausos. Y merecidos, porque bienvenido sea todo lo que signifique comprar, cocinar y comer mejor. De hecho, solo con comprar comida de verdad y cocinarla ya tendríamos mucho ganado.

Tal vez el nombre en inglés y sus derivados -esa gente que se define como realfooder y tal- nos debería haber hecho sospechar el camino de todo aquello. O las conspiraciones en las que todos, incluidos respetados profesionales, estaban en contra de su movimiento. Pero lo que hizo saltar todo por los aires fue la conocida polémica de Ríos en las redes sociales por sus mensajes más propios de Mr Wonderful que de alguien con los pies en la tierra.

Si estás triste, no estés triste, recomendaba contra la depresión pasando esa línea entre nutricionista y coaching que, entonces sí, hizo saltar todas las alarmas. Le cayó una buena, posiblemente más de la cuenta porque ya se sabe como es esto del linchamiento en redes.

https://twitter.com/nutri_rivers/status/1200740287364190209

Pero algo de razón había en aquellas críticas que incluían en la ecuación algo que muchos nutricionistas insisten en obviar: el contexto social y económico, que se traduce también en un tipo de alimentación. Que sí, que un kilo de manzanas es más barato que una Coca Cola, pero no hace falta una tesis es sociología y política para saber que la clase social tiene un efecto directo sobre lo sano que se come.

Los siempre atentos Pantomima Full se apuntaron a la fiesta dando un toque de humor al asunto y un par de bofetadas más que merecidas a los realfooders más intensos. Ríos anunció su intención de alejarse una temporada de las redes y todo arreglado. Aparentemente.

Y es que hace nada, Lidl lanzó su nueva campaña, aparentemente orientada a la cuesta de enero y donde presumía de precios bajos en sus supermercados. La sorpresa llegó cuando en medio del anunció apareció Carlos Ríos haciendo un guiño a lo suyo y certificando, rodeado de leches de avena, que los precios bajos sí que eran «reales».

https://twitter.com/nutri_rivers/status/1205828182114521089

Aquí cada cual se paga la hipoteca y el edamame como puede. Así que nada que objetar a que los nutricionistas vendan libros, cursos, charlas o colaboren con marcas. El problema llega cuando alguien que habla de comida real se alía, cheque mediante, con una cadena de supermercados.

Por supuesto que en los supermercados también se puede comprar bien y sano, pero no es ningún secreto que son las grandes cadenas de distribución uno de los principales responsables en la popularidad de los ultraprocesados. Vaya, que en Lidl hay plátanos y tomates, pero lo que cada vez hay más son platos ya preparados que, como Ríos bien sabrá, tienen poco de #realfood.

De hecho, sus paseos por los supermercados señalando lo que es el horror y los productos que se salvan son bastante conocidos. También sus enganchadas con cadenas como Alcampo o Eroski.

https://twitter.com/nutri_rivers/status/1206518801539502080

En el caso de Lidl, tirando de hemeroteca nos encontramos con una lista de recomendaciones de productos -lo ha hecho con todos los supermercados, no parece que fuera publicidad- entre los que, atención, incluye unos pimientos rellenos ya listos para calentar y comer. Que estarán buenísimos y llevarán pocas cosas raras, pero digamos que no es lo primero que nos viene a la cabeza a la hora de pensar en comida real, ni parece lanzar un mensaje útil a los consumidores.

¿Estamos exagerando? Eso pensábamos hasta que amigos que trabajan en agencias de comunicación nos confirmaron que lo de Lidl es solo la punta del iceberg. Y es que, por lo visto, el amigo realfooder no ha dudado en contactar y ofrecer sus servicios a marcas que poco tienen de food y nada de real.

Se veía venir, dirán algunos. Y a la vista está que tenían toda la razón. No se trata de pedir que los nutricionistas vivan del aire o reivindicar su pureza incorruptible. Simplemente que no conviertan una idea buena, necesaria e importante en una agencia de marketing dispuesta a venderse al mejor postor.

2 COMENTARIOS

  1. A mi me parece que cada vez nos gusta menos pensar por nosotros mismos. No es normal que las generaciones más formadas de la historia de la humanidad se basen cada vez más en lo que diga alguien por internet que en lo que pueda averiguar y comprender. ¿En serio a alguien que ha estudiado como mínimo (en general) 15 años en su vida hay que decirle que la comida procesada no es saludable?

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