En verano tiramos todavía más comida

Hace unas semanas repasábamos las escandalosas cifras que ponen números al desperdicio de alimentos. Y la conclusión es muy preocupante: se habla mucho del tema pero cada vez tiramos más comida si se comparan las estadísticas con las del año anterior.

Por si el tema no fuera suficientemente preocupante, resulta que todavía hay peores noticias: en verano, más comida acaba en la basura. Según el «Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares» elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en primavera y verano tiramos casi un 11% más de comida que durante otoño e invierno. Como siempre, el número, para que nos de más vergüenza: 667 millones de kilos.

¿Nos volvemos más tontos con el calor? Es posible. No obstante, observando con más detalle el origen de esta comida, la inmensa mayoría (más del 85%) acaba en la basura tal cual lo compramos. Es decir, se trataría de productos frescos mal conservados en casa y que no llegamos a consumir.

No hace falta echarle mucha imaginación al asunto para ver la relación entre calor y comida que se pone mala. Pero no se trata solo de fruta o verdura pocha que no aprovechamos para unos estupendos batidos o para un socorrido pisto de verduras.

Aquí a los problemas habituales (compramos demasiado, o al menos más de lo que vamos a comer) se le suma el efecto nevera de las vacaciones. La operación salida nos pilla con demasiada comida almacenada y mucha de ella o va a la basura antes de irnos o después, si se queda y no aguanta.

Un auténtico drama -repetimos, casi 670 millones de kilos- al que es relativamente sencillo ponerle freno. Más organización a la hora de comprar, más recetas de aprovechamiento -incluso a última hora, y al congelador- y más tener claro que la comida no se tira.

3 COMENTARIOS

  1. No es que se tire, es que no apetece cocinar y si te descuidas algunas cosas se pueden estropear, o como a comentado ya Morgana, algunos productos se conservan menos tiempo del que devieran.

  2. Estoy de acuerdo con todo lo que cuentas, pero se te olvida mencionar los frescos mal conservados en los propios supermercados y que duran un día en casa porque han estado en las cámaras a toda pastilla hasta el punto de congelación y al sacarlas a la venta se estropean en horas. Poco a poco vas mejorando en la selección pero a veces te la cuelan.

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