Agua con gas hecha en casa: probamos el sistema ‘SodaStream’

Que el agua del grifo es la opción más económica y sostenible no admite ningún tipo de debate. ¿Pero qué pasa si somos aficionados al agua con gas? ¿Hay alguna opción doméstica?

Llevamos tiempo haciéndonos esta pregunta y mirando con curiosidad los sistemas para añadir carbónico al agua. Aparatos como SodaStream que, además de para preparar refrescos con sabores variados, también sirven para gasificar el agua. Justo lo que nos interesa.

Aunque en otros países son más populares -también se bebe más agua con gas, cierto-, la verdad es que en España son casi una rareza. Razón de más para ver qué tal funciona. Así que durante unas semanas hemos estado probando SodaStream Terra, el modelo más sencillo de esta marca.

¿Cómo funciona?

El aparato es bastante pequeño y no nos ocupará media encimera de la cocina. De hecho, una vez preparada el agua con gas (840 ml), lo suyo es guardar la botella en la nevera, así que no hace falta que la máquina esté siempre a mano y a la vista.

Su funcionamiento es muy sencillo y no necesita electricidad. Un detalle que desconocíamos, pero que nos ha encantado. Incluye una botella de plástico con la citada capacidad, y necesitaremos, claro, una bombona de gas, que se coloca en la parte trasera con un sistema realmente sencillo.

Es técnicamente imposible hacerlo mal y se tarda medio minuto en tener la máquina lista para preparar la primera botella de agua con gas.

Llenamos la botella con agua. ¿Del grifo? Sería lo suyo si la idea, entre otras cosas, es evitar plástico y botellas de agua. También, evidentemente, podemos usar agua filtrada si vivimos en una ciudad de esas con el agua del grifo un poco imbebible.

Colocamos la botella -de nuevo, es imposible hacerlo mal- y presionamos el botón que inyecta el gas. Pulsaciones cortas de un segundo, y se recomiendan entre 3 y 5, dependiendo de la cantidad de burbujas que queramos en nuestro agua con gas.

Nosotros preferimos no muy carbonatada, y con tres toques de gas queda perfecta. Más cosas a tener en cuenta: es mejor esperar un poco antes de beber para que la burbuja no sea tan punzante y no nos recuerde a una pastilla efervescente.

¿Cuánto cuesta?

Aunque la máquina se vende a un precio oficial de 90 euros (ahora mismo hay un descuento y vemos que está por bastante menos), no incluye la carga de gas. Así que el pack que necesitaremos sube a 120 euros, ahora sí, con el cilindro de gas.

Cada uno sirve para conseguir hasta 60 litros de agua con gas, aunque dependerá, claro, del nivel de burbujas que apliquemos a cada botella. Su precio es de unos 12 euros y funciona con un sistema de recarga de cartuchos.

Es decir, al solicitar uno nuevo, recogen el vacío anterior, tanto en la tienda online como si se adquiere en El Corte Inglés o en Costco, donde también está a la venta de forma física en España. Además, el aparato se vende en Amazon y en la web de El Corte Inglés.

Así que, tras la inversión inicial, y calculando que una carga da para 50 litros de agua con gas, el precio por litro es de unos 24 céntimos por litro.

El resultado es más que correcto. Con hielo y limón tiene poco que envidiar a la mayoría de aguas con gas que encontraremos en el supermercado y, de hecho, no hay que olvidar que cada vez más restaurantes tienen también la opción de agua filtrada con gas que preparan en el propio local.

¿Ventajas? Además del precio y el tema de botellas y residuos, podemos ajustar a nuestro gusto el nivel de burbujas. Y, por cierto, aguanta bastante mejor en la nevera que las botellas convencionales de agua con gas que, una vez abiertas, pierden rápidamente potencia.

También tónica

A partir del agua con gas, también es posible crear refrescos de diferentes sabores. SodaStrem vende los concentrados para añadir a cada botella (unos 6-7 euros cada uno) una vez gasificada.

No somos muy de refrescos, pero teníamos curiosidad por probar la tónica. Se vende como una opción saludable, sin azúcar, sin calorías, sin sabores artificiales…

La verdad es que asumimos que cuando tomamos una tónica, y más si no va sola, no será sano, pero vale, compramos el discurso. ¿Y qué tal está? Muy dulce, sería la respuesta rápida.

Es verdad que nos pasa lo mismo con la mayoría de marcas de tónica, nos sobra dulzor y nos falta amargor, pero en este caso es bastante acusado. Y, de hecho, nos recuerda más a un refresco que a una tónica.