Han pasado unos cuantos años desde que probamos nuestra primera freidora de aire. En aquel entonces era algo realmente novedoso, bastante exótico y, sobre todo, un trasto que ocupaba buena parte de la encimera de la cocina.

Con el paso del tiempo, se han popularizado y convertido en uno de los aparatos de moda en las cocinas. Aunque su utilidad real sigue siendo cuestionado por muchos -nos incluimos- al menos el diseño ha mejorado mucho y los precios también se han moderado.

Por ejemplo, esta Panasonic AirFryer (NF-CC600) que hemos estado probando durante unas semanas se sitúa en la gama alta del mercado, tiene 6l de capacidad y se mueve entre los 180 y los 200 euros.

¿Y qué tiene de especial respecto a las 2000 otras freidoras de aire que hay en el escaparate? Además de un tamaño compacto para esa capacidad y un aspecto muy bonito, juega con cierta ventaja.

Las freidoras de aire son simplemente hornos de convección (con ventilador, para entendernos) pero de formato reducido. Y Panasonic tiene una larga y reconocida experiencia en este campo, con una gama de hornos que funcionan realmente bien y con muchas opciones y programas de cocina.

Así que es fácil ver esta AirFryer como uno de esos modelos, pero en miniatura. De hecho, cuenta también con programas ajustados para diferentes platos y hasta un pequeño depósito de agua para crear vapor y conseguir una cocción -perdón, fritura- menos seca. Como sus hornos, vaya.

¿Y funciona bien? La verdad es que los resultados son excelentes en los típicos platos que funcionan bien con este tipo de aparatos, como las patatas o verduras fritas, el pollo queda perfecto y las frituras como croquetas y demás también. Como siempre, si no se trata de alimentos grasos, hay que recurrir a un poco de aceite en spray previamente.

En teoría el sistema de circulación de aire hace que no sea necesario dar la vuelta a media cocción, pero hemos comprobado que un meneo a los alimentos que estamos cocinando permite un resultado más homogéneo.

Un detalle que nos ha encantado y que refuerza esa sensación de tener un pequeño horno en la encimera: hay una ventana translucida en el recipiente de cocinado y luz interior, con lo que podemos ver cómo va la receta sin necesidad de sacar la costilla. La limpieza de la cesta, cuyo antiadherente no nos ha dado problemas, no tiene ningún misterio.

Además de más de una decena de programas para carnes, pescados, verduras y fritos, también se puede ajustar de forma manual el tiempo de 1 a 60 minutos, y la temperatura, entre 80 y 200 grados. Eso sí, no hay un modo propiamente manual y no resulta muy intuitivo acceder a este modo en el que nosotros marcamos el tiempo y la temperatura.

Entre los programas prefijados, por cierto, hay uno para pasteles, otro para sandwiches fundidos y otro para pizzas. Y la verdad es que va genial para recalentar restos de pizza y para preparar un sandwich gratinado en un momento.

Por si quedaba alguna duda de que esto, como todas las freidoras de aire, es un horno. Sólo que en este caso, es uno muy bueno.