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Vinos frescos para beber en tiempos de calor

Basta asomarse un poco a la calle, mirad el calendario, resoplar por el calor que ha llegado antes de lo deseado y recordar por qué cada vez más gente busca vinos frescos y rehuye de esos vinazos de cuchillo y tenedor.

Lo que lleva ya mucho tiempo siendo una incipiente tendencia se convierte en una obviedad en los momentos más tórridos del año, así que repasando la libreta donde apuntamos lo que bebemos y lo que nos gusta y parece interesante, hemos seleccionado una decena de vinos para triunfar este verano.

Attis Albariño 2025

Atlántico en estado puro. Y no es un recurso literario, es que la familia detrás de este proyecto se dedica a las bateas en la ría de Arousa y hace 25 años decidieron empezar a elaborar tambien vinos. La nueva añada de su albariño, estandarte de la casa, mantiene esa esencia fresca, con un gran equilibrio entre acidez y complejidad que le da ese punto gastronómico que tanto nos gusta. Anda sobre los 18 euros la botella.

Herrigoia

Podríamos liarnos a explicar qué es la maceración carbónica y por qué este tipo de tintos, sencillos y honestos, tienen tanto potencial a la hora de buscar vinos frescos. O hablar de la combinación de tempranillo, viura y malvasía. Pero es mucho más fácil: por menos de 7 euros cuesta pensar en otro vino que ofrezca tanta capacidad de disfrute. Una caja compramos, y quedan pocos.

López Cristobal Rosé

Sin perder de vista la tradición de los rosados de Ribera del Duero a base de tinta del país y de albillo mayor, este rosé de la bodega López Cristobal ya deja claro a primera vista que busca algo más. No sólo por el nombre y un color más pálido, de esos que tanto gustan, sino también por la elegancia de la botella y, sobre todo, por la mayor complejidad del vino. Perfecto para un aperitivo, pero también para una comida o incluso para dejarlo un tiempo en botella, a ver qué pasa. Su precio ronda los 18 euros.

Mística & Rústica

A priori un blanco de xarel·lo no sería mi primera elección en una carta de vinos. Al menos hasta ahora, porque el otro día este estupendo vino de Celler Credo se convirtió en una de las estrellas del maridaje del restaurante Candlelight (Hostal de La Gavina, en S’Agaró). Decía Florián David, sumiller de la casa, que es el mejor xarel·lo y no seré yo quien le lleve la contraria. La producción es limitada, poco más de 800 botellas, y se puede encontrar por unos 35 euros.

Unzu Rosé

No se puede hablar de rosados en este país sin mencionar a Julián Chivite. Apellido ligado como pocos al mundo del vino en Navarra, desde hace unos años su proyecto Unzu se traduce en unos blancos y rosados de lo más elegantes. Algo que queda claro incluso en su bonita botella. Este Rosé de la añada 2025 está elaborado con garnacha de la localidad de Cintruénigo -buena gente y buenos vinos por allí- y presenta un perfil más gastronómico y afinado que nunca. El precio es de unos 18 euros que, sí, parece el nuevo estándar par los rosados de calidad.

Oremús Mandolás

Si decimos Tokaj y Hungria seguramente pensemos en esos densos y sabrosos vinos dulces que se elaboran en la región. Y si escuchamos Vega Sicilia es posible que la cartera se ponga a temblar. Pues resulta que la combinación de ambos elementos -la mítica bodega española es propietaria de la húngara Oremus que elabora este Mandolás- da lugar a un blanco de lo más interesante que, además, cuesta sólo 20 euros. Un blanco seco de uva furmint, con buena acidez y un punto mineral. Un descubrimiento.

Santiago Ruiz

Volvemos al Atlántico, a las Rias Baixas con un auténtico clásico de la zona, Santigo Ruiz. El  vino que podríamos decir que puso de moda el albariño -llevan 40 años trabajándolo- y que acompañan de otras variedades de la zona, se hace una pregunta interesante en esta nueva añada: ¿un vino tiene que ser siempre igual o dejar clara la esencia de cada año? Suena más interesante lo segundo, y es lo que propone Chema Ureta, nuevo enólogo de esta casa. Mantener la esencia, pero reflejar la identidad de cada añada. Ligero, fresco pero siempre muy interesante, se puede encontrar por unos 15 euros.

Ikewen

Los vinos buscan altura para ser más frescos. Algo que lleva tiempo ocurriendo y que, en algunos casos, lo dejan claro hasta en el nombre, como en este Ikewen, de la bodega canaria Bien de Altura. Carmelo Peña, uno de los grandes nombres actuales en los vinos canarios y, en realidad, de todo el país, elabora este tinto ligero (12,5 grados), fresco y riquísimo con uvas -principalmente listán negro y prieto- de fincas a más de 1200 metros en Gran Canaria. Aunque es verdad que los vinos canarios no son fáciles de encontrar en península, esta se suele dejar ver en cartas de vinos. Si ocurre, a por él sin pensarlo. En tienda anda sobre los 35 euros.

Baron de Ley Verdejo

Una gran bodega con una producción enorme -leo que su sala de barricas es la segunda más grande el mundo- de millones de botellas y un verdejo. A priori no parece la combinación más atractiva del mundo pero, precisamente, cuando te acercas a un vino con cierto escepticismo ocurren cosas interesantes. Es el caso de este verdejo riojano que propone Barón de Ley y que se suma a la incipiente gama de blancos de una bodega más conocida por sus tintos. Y por una relación calidad-precio excelente. Algo que se mantiene en esta nueva referencia que anda sobre los 8 euros, con una elaboración muy precisa, algo de trabajo con lías y un resultado muy versátil.

Avienne

Y terminamos, claro, con otro rosado. Dentro de la amplísima gama de la bodega Más Que Vinos de Toledo, este Avienne 2024 es la niña bonita de la categoría de rosados. Elaborado con garnacha de viñas viejas, toda esa potencia se revela en un vino muy aromático y elegante, de esos que apetece sentar en la mesa para acompañar la comida y a los que sienta bien descansar en botella para acabar de afilarse. La producción es de apenas 300 botellas, y cada una de ellas ronda los 20 euros.

 

 

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