La clásica y tradicional tarta vasca que nadie conoce (o el misterioso mundo de las recetas en los medios)

Txistorra, tortilla de bacalao, txuleton, bien de sidra y de postre sagargala. El tradicional menú de sidrería excepto por un pequeño detalle: somos mayoría los que jamás hemos oído hablar de esa tarta que el otro día una conocida web de gastronomía tildaba de tradicional de la gastronomía vasca.

Un sondeo por Twitter confirmaba que, efectivamente, vascos y vascas de toda índole, e incluso unos cuantos relacionados con el mundillo gastronómico, no teníamos ni idea de lo que era la dichosa sagargala. Por el nombre cabe suponer que lleva manzana (sagarra es manzana en euskera), pero poco más. 

Ni en sidrerías, restaurantes, recetario casero tradicional… Oiga, por sagargala no aparece nada. Tampoco en el repertorio de las pastelerías vascas. Alguien se ha tomado la molestia de investigar y se trata de un pastel ideado en 2008 para una gala de Turismo del País Vasco.

Aunque ahora alguien se ha percatado del asunto, curiosamente a lo largo de 2022 -sobre todo en los últimos meses- muchos otros medios se han animado a publicar esta tarta sin mencionar su origen ni cuestionar lo de tradicional o clásica. Tampoco a su autor original, el pastelero Koldo Salinas.

Es más, la búsqueda de esta tarta nos lleva a una auténtica fantasía en la que llegamos a leer que es como el pastel vasco o que es uno de los postres más tradicionales de Gipuzkoa. También se asegura por ahí que es un clásico en la cartas de cualquier restaurante y que es fácil encontrarla durante todo el año.

La receta de Eva Arguiñano

Una receta de Eva Arguiñano parece ser el detonante de esta curiosa moda de un postre del que nadie había oído hablar en el País Vasco. Aunque en el título de la receta también le colocan lo de ‘tradicional’, hemos visto el vídeo y ella simplemente habla de una tarta de manzana diferente.

Aclarado el misterio, lo más interesante del asunto no es ya la dichosa tarta, sino entender cómo funcionan las recetas en los medios. Y el caso de esta sagargala lo deja bastante claro.

Aunque parezca un contenido trivial, en realidad, las recetas representan una parte importante de las visitas a muchos medios online, tanto especializados como generalistas. Basta buscar cualquier receta y ver cómo aparecen posicionados bien arriba medios generalistas que, evidentemente, solo buscan el click para sumar a la cuenta.

Salvo honrosas excepciones, en las recetas, el menú lo marca el SEO, es decir, los expertos en posicionamiento. Ellos son los culpables de que si tú buscas cómo hacer croquetas acabes en unas cuantas con cantidades mal puestas e instrucciones de poco fiar.

La cocina del SEO

¿Estás diciendo que los medios de recetas las copian y ni siquiera las hacen? Lo primero ocurre en muchos casos. No hace falta un Equipo de Investigación para saber que las órdenes de hacer tal o cual receta llegan normalmente con las referencias en las que basarse. Sin citarlas, por supuesto.

Lo de hacer o no de verdad las recetas que publican es más fácil de detectar: el detalle de las instrucciones, las imágenes que acompañan o el texto de la descripción suelen delatar si quien ha tenido el encargo sabe más o menos de qué va el tema o no ha cocinado una tarta en su vida.

Un truco infalible para comprobarlo es intentar hacer la receta con las instrucciones. Respetas cantidades, sigues el paso a paso de la primera receta que te sale -si aparece la primera por algo será, piensas- y aquello es un auténtico desastre. Ahora ya sabes por qué.

Un pequeño drama del primer mundo, cierto. De hecho, lo más grave de todo esto es que quien haya recibido el encargo de copiar tal o cual receta, completar la ficha de ingredientes para que Google la lea y buscar alguna foto de stock que se parezca habrá cobrado una auténtica miseria.