Buñuelos para las Fallas valencianas: de calabaza, manzana, higo y viento

© Emma García – Fallas

Cada año, el 15 de marzo en Valencia empiezan oficialmente Las Fallas con “La plantà”, los monumentos de cartón se ponen en pie y lucirán majestuosos hasta el día 19, cuando “la cremà” los convierta en cenizas.
Durante esos días, la música de las xarangas, el sonido de los petardos y el olor a pólvora, xurros y buñuelos invadirán hasta el último rincón de las calles. 

Salir a pasear para ver las fallas y comprar buñuelos en los puestos callejeros van de la mano, y aunque los más conocidos son los de calabaza -que suelen tener forma de rosco con agujero-, los buñuelos de viento (sin relleno), los de manzana o los de higos secos también son muy típicos en según que zonas -hay Fallas en otros municipios más allá de Valencia ciudad, como Burriana, en la provincia de Castellón, donde las figues albardaes (buñuelos de higo) son los más populares-.

Prepararlos en casa no es demasiado difícil y suelen salir bien, tengamos más o menos experiencia en la cocina, aunque hay que decir que nunca quedan igual que los que cocinaban nuestras abuelas o los que se preparan en las calles, ya sea por la temperatura del aceite, por los años de experiencia o por los recuerdos de la infancia en la que todo sabía siempre mejor.  

Hemos recopilado unas cuantas recetas de buñuelos -recordando que en cada zona y en cada casa se preparan de una forma- para celebrar las Fallas por todo lo alto. 

Buñuelos de viento: 

Ingredientes 

  • 75 g de harina de trigo
  • 125 ml de leche 
  • 2 huevos L
  • 1 rama de canela
  • La piel de una naranja o de un limón
  • 50 g de mantequilla
  • Una cucharadita de azúcar (y más azúcar para rebozar)
  • Una pizca de sal
  • Aceite para freír (de girasol, oliva suave…)

Elaboración

  • Empezamos infusionando la leche. Para ello, la calentamos en un cazo con la piel de limón y la rama de canela. Cuando rompa a hervir, la retiramos del fuego. 
  • Colamos la leche y volvemos a ponerla en el cazo con la mantequilla cortada en cubos.
  • Calentamos hasta disolver la mantequilla y retiramos del fuego.
  • Rapidamente, echamos de golpe la harina y removemos bien con una espátula hasta integrar los ingredientes. La masa tiene que ser homogénea y despegarse de las paredes.
  • Dejamos reposar la masa 10 minutos para que se acabe de enfriar. 
  • Cuando la masa ya esté fría, batimos un huevo y lo añadimos. Mezclamos bien hasta integrarlo. 
  • Batimos el segundo huevo, pero esta vez lo añadimos poco a poco, no queremos que la masa quede demasiado líquida, pero tampoco seca. Solo si queda demasiado seca añadimos el resto del huevo. Debe de quedar como un puré, ni demasiado líquido ni espeso del todo. 
  • Tapamos la masa con un trapo y la dejamos reposar media hora.
  • Calentamos abundante aceite en una cazuela o sartén y lo calentamos a fuego medio. 
  • Cuando el aceite esté caliente, vamos echando porciones de masa que podemos sacar con la ayuda de dos cucharas (llenamos una cuchara sopera y con la otra arrastramos la masa hasta el aceite) o con una manga pastelera. Si usamos cucharas, lo mejor es mojarlas con aceite para que la masa no se quede pegada a ellas. 
  • Freímos los buñuelos por tandas sin poner demasiados en la cazuela para evitar que se peguen y que baje la temperatura del aceite. 
  • Los buñuelos se hincharan solos con el aceite caliente. Cuando se hinchen, les vamos dando la vuelta hasta que estén bien dorados por fuera. No hay que poner el fuego demasiado alto para que se cocinen bien por dentro. 
  • Los retiramos del fuego y directamente los rebozamos con el azúcar para que se quede bien pegado.
  • Dejamos templar un poco y listos para comer. 

Partiendo de la receta básica de buñuelos de viento, podemos hacer todas las demás sustituyendo los huevos por la fruta que vayamos a utilizar. 

  • Para los buñuelos de manzana, añadiremos a la masa sin huevo una manzana sin piel ni semillas y triturada (la trituramos con un poco de agua si es necesario), cortada en trocitos muy pequeños o asada como compota. 
  • Añadiremos a la masa un sobre de levadura química para que se hinchen en el aceite, ya que esta masa pesará más. 
  • Si la masa queda muy líquida, compensamos con un poco más de harina.
  • Para los buñuelos de calabaza, sustituiremos el huevo por 200 gramos de calabaza asada al horno (sin piel ni pepitas) o hervida en agua y triturada hasta conseguir un puré. 
  • En este caso, añadiremos una pastilla de levadura fresca de panadería (25 gramos) disuelta en un poco de agua. 
  • La masa de los buñuelos de calabaza tiene que quedar un poco más espesa, especialmente si queremos darle forma de rosquilla, por tanto añadiremos harina hasta conseguir una masa que no quede demasiado líquida. 
  • Cuando vayamos a echar las porciones en el aceite caliente, intentamos darles forma de rosquilla al dejarlos caer -si no nos sale la forma de rosquilla, los dejamos con forma redonda. Aquí sí que se notan los años de experiencia-.
  • Para hacer buñuelos de higos secos (figues albardaes), tendremos que quitar el rabito a cada higo y abrirlo como un librito. Opcionalmente podemos dejarlos macerar media hora en vino moscatel o remojados en agua para que queden más blanditos. 
  • Añadimos a la masa sin huevo una pastilla de levadura fresca de panadería (25 gramos) disuelta en un poco de agua. Y compensamos con harina si queda demasiado líquida.

    © Emma García – Buñuelos de higo
  • Calentamos el aceite en la cazuela o sartén y, cuando esté listo, vamos rebozando cada higo con la masa de buñuelos. Podemos poner dos higos juntos, uno sobre otro, para que queden más grandes.
  • Cuando estén dorados, los dejamos sobre papel absorbente o en un colador. Los buñuelos de higo no suelen rebozarse en azúcar después de freírlos porque los higos ya aportan mucho dulzor. 

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