Esto es lo que comen durante una semana niños de diferentes partes del mundo

¿Te imaginas reunir lo que desayunas, comes y cenas durante toda una semana y hacer una foto a toda esa comida? ¿Cómo sería? Más allá de la cantidad o lo variado del menú semanal, sin duda sería un genial retrato -nunca mejor dicho- de nuestra dieta.

Algo así es lo que hizo el fotógrafo Gregg Segal en Daily Bread, donde más de medio centenar de niños de todo el mundo posaron ante su cámara rodeados de lo que comen durante una semana. Aunque el proyecto y el libro que se publicó ya tiene un par de años, sigue siendo muy interesante asomarse a la diferente alimentación de cada uno de estos niños en este formato tan gráfico.

Con edades de entre 9 y 10 años, este recorrido incluye niños de grandes ciudades de Europa y Estados Unidos, de pueblos del Amazonas, de localidades africanas o de países árabes.

Más allá de la lógica variedad de platos que componen el menú semanal de cada uno de ellos, tal y como explicaba el fotógrafo en su día, sorprende ver cómo también aquí la globalización impone sus normas, con alimentos y productos procesados que están presentes en casi cualquier parte.

Y es que este trabajo va más allá de la mera curiosidad por saber qué come una niña de Mumbai o de Kuala Lumpur, y supone una radiografía muy interesante de la dieta infantil en todo el mundo.

Y tal y como explicaba el autor en su momento, el mapa dibujado por este proyecto permite llegar a una interesante conclusión: las dietas más sanas (consumo de vegetales y legumbres, comida casera, pocos procesados…) se dan en países más pobres, mientras que los más ricos concentran mayores problemas de obesidad infantil o casos de diabetes ligados a la  alimentación.

Eso sí, un detalle que no habría que perder de vista en esta visión global es que dentro de esas economías más pudientes, son las familias con menos recursos las más expuestas a una mala alimentación.

Pero volviendo a las fotografías de Segal, según él mismo explicaba, se pidió a los niños seleccionados que anotaran todo lo que comían durante una semana y después se cocinaba ese mismo menú para la sesión fotográfica.

Merece la pena dedicar un rato a repasar estas fotografías. Además de en el libro editado, también se puede hacer en la web del fotógrafo, donde aparecen las  53 imágenes que componen Daily Bread acompañadas de pequeños textos con más detalles sobre los protagonistas y lo que comen.