‘Willy’, el renovado pastel de carne murciano que quiere conquistar todo el país

¿Por qué si todo está evolucionando el pastel de carne debe seguir igual? Esa es la pregunta que se hizo José Cano hace ya un tiempo. La respuesta es Willy Factory, que con tres establecimientos en Madrid, otro en Murcia y reparto por todo el país se ha propuesto revolucionar este plato, muy arraigado en la zona de la huerta murciana.

De origen árabe, relleno de carne -normalmente de ternera, con huevo, chorizo y especias- y coronado de hojaldre, la idea de Cano es convertir un buen hojaldre en el protagonista y jugar con las infinitas posibilidades de los rellenos. Y así es como nace este renovado pastel al que han bautizado como Willy.

¿Por qué Willy? No suena muy murciano, la verdad. Según nos cuentan, Willy Factory es por Willy Wonka. Si este personaje tenía una fábrica de chocolate, ahora la fábrica es de hojaldre. Y no es una forma de hablar, porque toda la producción se realiza en Murcia y se ha cuidado especialmente la elaboración del hojaldre, intentando aligerarlo usando la mínima cantidad de manteca posible, nos explican.

A partir de este hojaldre, la oferta actual incluye nada menos que doce opciones de relleno salados y cuatro pasteles dulces. Si hay puristas del asunto, seguro que ya andarán torciendo el morro por reconvertir el tradicional pastel también en un postre.

Pero la verdad es que los hemos probado y, sorpresa, la combinación de hojaldre con, por ejemplo, crema pastelera y manzana (el Goya, riquísimo) funciona muy bien. Es parte del plan, convertir un plato que tradicionalmente se come los domingos y en una región concreta, en una idea para comer casi a cualquier hora y popularizarlo por todo el país. Después de todo, hablamos de hojaldre relleno de cosas ricas, ¿a quién no le gusta algo así?

Además de poder degustarlos en Madrid, Móstoles y Murcia, quienes tengan curiosidad por probar un pastel murciano o las versiones dulces y saladas de estos Willys pueden pedirlos desde cualquier punto del país.

La diferencia es que en este caso llegan a falta de unos minutos de horno y con unas instrucciones muy sencillas para acabar de hacerlos en casa. ¿Un engorro? La verdad es que compensa por disfrutar del crujiente del hojaldre, parte clave de este plato.

De hecho, en el caso de los que se envían ya cocinados -en la versión delivery en las ciudad donde hay tienda- se indica expresamente que es mejor pasar del microondas y, si hace falta, calentarlos en el horno para, de nuevo, no reblandecer el hojaldre.

Disponibles en dos tamaños, el mini (junior) cuesta entre 2 y 3 euros dependiendo del relleno, y los de tamaño normal se mueven entre 3,5 y 4,5 euros.