Tres cocas de Sant Joan (para quienes no quieren coca de Sant Joan)

Cada año por estas fechas toca hablar de cocas de Sant Joan. Las mejores, las más diferentes, las más caras, la rareza de turno… Clásicos como lo del panettone o el roscón en Navidad.

¿Pero qué pasa si no somos especialmente fans de la coca de Sant Joan o al menos de los formatos habituales? ¿Qué plan queda en este caso para la noche del 23 tener algo dulce y, además, no saltarse demasiado la tradición?

Pues repasando las interminables opciones en el universo de cocas sanjuaneras, hemos elegido tres opciones que pueden encajar en esta idea. Seguro que hay muchas más, claro, pero estas son las que hemos podido probar. Y en esta casa, nos gusta poder probar siempre lo que vamos a recomendar.

Helado de coca de Delacrem

Una de esas heladerías que no necesita presentación y que hace ya muchos años, cuando lo del helado de calidad nos sonaba a algo lejano, Massimo Pignata empezó a reivindicarlo en Barcelona con Delacrem.

Lo de hacer helado de coca de Sant Joan viene también de lejos, concretamente desde 2013. Una tradición que desde entonces mantienen cada mes de junio (sólo los fines de semana) y que desde el año pasado cuenta con dos versiones: la tradicional y el helado de coca de llardons.

Más rico que muchas cocas que se pueden probar por ahí, lo único malo será la cola que tocará esperar para conseguirlo. Se puede encontrar en  Enric Granados 15 o en Passeig Sant Joan 59. Su precio va de los 3,40€ (la tarrina o cono pequeño) a los 11,20€ (el medio litro) o 22€ el litro para llevar.

Coca de limón y albahaca de Brunells

Es, según los expertos, la mejor «coca creativa de Sant Joan» de 2024. Para nosotros es una coca fresca, nada empalagosa y que ha sabido condensar como ninguna la esencia mediterránea que tanto se evoca esta fecha.

Se trata de un brioche con limón, albahaca y aceite de oliva. Sabores reconocibles y muy bien integrados en una masa rica y jugosa. Una coca perfecta para quienes quieren alejarse de los sabores clásicos pero mantener la tradición. La hacen en la pastelería Brunells de Barcelona y cuesta 22 euros. También está en formato pequeño por menos de 5 euros.

La coca que se hizo pastel de queso 

Hablando de hacer cola, las que se organizan cada día en el Born para conseguir una de las tartas de queso de Jon Cake son ya parte del paisaje del barrio. Y, como el año pasado, el pastelero se ha unido a la pastelería Carrió para elaborar una edición especial de su tarta de queso con coca tradicional de frutas confitadas.

El resultado reune lo mejor de ambos postres. El sabor a queso es mucho más suave que en la mayoría de sus tartas, para dejar sitio a la coca, que comparte aquí protagonismo. Muy rica y perfecta para quienes busquen algo diferente.

Además del local del Born (Assaonadors 29), en Jon Cake & Wine (Gelabert 42) seguramente te ahorrarás la cola y también esta disponible desde le viernes. Dependiendo del tamaño cuesta entre 13 y 40 euros.