Tampoco leemos las instrucciones de la comida: la historia de los fideos instantáneos y el microondas

Es verdad, la comida no debería tener instrucciones. Pero no nos pongamos rialfuders que ya sabemos cómo acaban esas cosas. Las conservas, por ejemplo, sí que incluyen unas indicaciones de conservación, los congelados también y, por supuesto, la comida preparada.

A veces son recomendaciones, otras instrucciones tan importantes como que no se puede volver a congelar sin cocinar porque el producto ya ha sido congelado y descongelado previamente, o que tal o cual envase no es apto para microondas.

De esto va esta historia que igual nos pilla un poco lejos pero que ha tenido bastante repercusión en medios de Estados Unidos. Y es que Cup Noodles, los famosos fideos instantáneos de la marca Nissin, han anunciado que pronto cambiarán la composición de su recipiente para que se puedan calentar al microondas.

La clave está en sustituir el poliestireno por envases de papel. No solo por el tema del microondas, sino porque se trata de un material muy difícil de reciclar y cuyo uso, por suerte, se está reduciendo.

¿Y dónde está la noticia si ya hay en el mercado otras marcas que ofrecen este tipo de fideos y ramen -siempre nos ha parecido un poco optimista llamar a esto ramen, pero en fin- apto para microondas?

 

Básicamente en que, en Estados Unidos, han saltado las alarmas porque mucha gente ya los preparaba al microondas. De hecho, la pregunta más repetida estos días ha sido «¿Ah, pero ahora no se pueden hacer al microondas?». Todo con cierto tono de alarma por si lo de calentar comida en polistireno no es buena idea.

Y no lo es, aunque según explican en The Verge tampoco hace falta ir buscando notario para el testamento, porque no hay estudios que certifiquen sus efectos nocivos o su relación con el cáncer.

En cualquier caso, lo más sorprendente del tema es que el envase en cuestión lleva en la tapa superior una advertencia que indica claramente que no se puede meter en el microondas. Tal cual. Sin margen a malentendidos y en una zona que se ve sí o sí, porque hay que retirar la tapa antes de prepararlo.

Conclusión: la alergia generalizada que tenemos a leer las instrucciones no se limita a los aparatos tecnológicos, sino que también se aplica a la comida.