Seis restaurantes que merece la pena probar este otoño en Barcelona

Las aperturas se suceden en Barcelona y la verdad es que cuesta seguir la pista de todos los restaurantes nuevos que se han puesto en marcha los últimos meses. Para facilitar un poco el trabajo a quienes quieren estar al día y, sobre todo, acertar a la hora de reservar, ahí van media docena de lugares que hemos visitado recientemente y que nos parecen interesantes.

Una lista muy variada en la que caben desde pollos asados o comida india, a un interesante bar de vinos o a un restaurante en un hotel de lujo de la ciudad.

Fiskebar

Cocina nórdica que mira al Mediterráneo.

Lo último de Grupo Tragaluz -garantía de cocina más que correcta, espacios acogedores y precios justos- es Fiskebar. Nombre singular para una cocina que también se sale del guión, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en el local ocupado por el histórico Maritim.

Con unas vistas de lujo al Real Club Marítimo y al frontal de Barcelona -con Colón y Montjuic de telón de fondo- este restaurante abierto hace unos meses propone una interesante combinación entre sabores e ingredientes nórdicos con algún que otro guiño mediterráneo en versión italiana.

Y la mezcla, aunque inesperada, funciona porque aquí manejan una pasta y risottos de mucho nivel, una cocina cruda (tiraditos, nigiris, tartar, ostras…) bien resuelta y, de repente, una rejesalat -versión nórdica de la ensaladilla rusa, para entendernos- o unos mejillones, beurre blanc, huevas y patatas fritas.

Para comer paella ya hay muchos sitios cerca, nos explican en la sala, preciosa y bien atendida. Y la verdad es que es un buen resumen.

Casa Masala

Cocina india rica, bonita y a buen precio.

Veteranos en ofrecer buena cocina india en formato street food y en elaborar unos currys estupendos, ahora Masala73 se reconvierte en Casa Masala. Misma ubicación (Muntaner 152) pero un profundo lavado de cara al local que ahora es un bonito bar que sirve excelente comida india. Así de sencillo y apetecible.

Hay menú del día en la característica bandeja thali, un menú degustación para quienes tengan hambre y ganas de probar, propuesta de vermut el fin de semana… Pero , sobre todo, hay cocina india con el grado justo de adaptación para paladares locales, algún que otro guiño de proximidad -curiosa y rica la versión de la bomba de la Barceloneta-, y un gran trabajo en la sala por parte de Isa Olmedo para acercar esta propuesta y sabores a todos los públicos.

Recomendables los dahi puri, el curry del día que te recomienden, el biryani que sirven los jueves, el clásico tikka masala… Por cierto, merece la pena probar el licor elaborado para ellos y que, de nuevo, busca esa conexión indio-catalana: Aromas del Punjab.

Anita’s

Su terraza ha sido una de las sensaciones del verano

Abrió justo para el verano, pero todo parece indicar que va a triunfar, y mucho, también durante este otoño. Situado en la nueva zona que se expande tras el hotel W Barcelona, Anita’s parece haber encontrado la fórmula para ofrecer a un precio bastante ajustado una propuesta atractiva, que lo mismo congrega familias que público joven.

Comida sin complicaciones pero rica, una terraza agradable en este nuevo paseo, un interior cuidado -ojo a la mesa con vistas al astillero situado en la zona inferior- y poco más hace falta para estar a tope prácticamente todos los días.

Desayuno, brunch, aperitivo, comida, cena, cócteles… Una oferta amplia en horario pero muy bien resumida en una carta manejable. Lo mismo puedes comerte una smash burger, que un lobster roll, ensaladas, unas bravas, unos fish & chips, un ceviche o unos calamares. La oferta es predecible, pero lo que es menos esperable es que todo esté rico y el precio no se dispare.

Quirat

Uno de los platos de Quirat.

Desde su apertura el pasado año el hotel InterContinental Barcelona ha apostado fuerte por la gastronomía. Su brunch ya lo situamos como uno de los mejores de la ciudad, y otra de las patas de esta oferta es Quirat, liderado por el chef Víctor Torres.

El restaurante abierto el pasado verano supone la llegada a Barcelona de este cocinero que con Les Magnolies en Girona se convirtió en el chef más joven del país en lucir una Estrella Michelin.

La propuesta de Torres en Quirat se mantiene fiel a la cocina y el producto catalán que le caracteriza, aunque por la ubicación se permite algún guiño internacional y ciertas concesiones al lujo. Todo sin traicionar la limpieza de sus platos, donde el producto es protagonista. Queda muy claro en recetas como el foie con alubias de Santa Pau en escabeche que luce en la foto de ahí arriba.

La propuesta se remata con un espacio muy cuidado, un servicio de sala atento y una bodega bien surtida. Ofrece dos menús degustación a 70 y 110 euros, con 9 y 12 pases respectivamente.

Celler Jordana

Bikini de mortadela, uno de los clásicos de este bar de vinos.

Por este mismo local han pasado en los últimos años varios restaurantes que no acabaron de cuajar. Pero algo nos dice que Celler Jordana (Floridablanca, 88) sí lo va a conseguir.

Ojalá, porque la propuesta, en pleno barrio de Sant Antoni, es de lo más interesante: un bar de vinos donde los de Alella son protagonistas -aunque la oferta de bodega va mucho más allá- y varios platos a base de buen producto les acompañan.

Una fórmula sencilla que, en realidad, Jordana maneja muy bien porque hace años que la ofrecen y triunfa en  su sede de Alella. Ahora la trasladan a Barcelona sin pretender inventar nada nuevo sino reivindicar su sistema: buen vino, precios que no se desmadran y una exquisita selección en la carta de platillos, a base de conservas, ostras, su ya famoso bikini de mortadela, quesos, jamón…

Tanto los vinos como estos productos están a la venta en el mismo local, así que Jordana es también una tienda gourmet a tener muy en cuenta.

Roosters & Bubbles

En el Born también se pueden comer pollos asados
 

Ni el lugar (Pla de Palau, 12) ni la decoración del local es lo que uno espera en un asador de pollos. Pero es que Roosters & Bubbles es más que eso, aunque este producto sea clave en en este nuevo local y su historia.

Y es que Marc Martínez,el propietario, es nieto de Joan Casas, quien hace décadas popularizó en Barcelona el pollo a l’astque, además, servía con una copa de cava.

La idea se mantiene en esta versión puesta al día. Además de pollos, el tradicional asador se utiliza para cocinar otras carnes (cerdo, cordero…) y calabaza. La carta incluye estos ingredientes en formato tradicional al plato, pero también como ensalada o como unos sabrosos sandwiches.

Para el cava, las tradicionales copas pompadour y además también hay croquetas, canelones y alguna que otra tapa. Todo con unos precios populares que, en esta zona, se agradecen especialmente.