‘Upcycling’, el viejo y sostenible arte de reutilizar botes y envases

Si hablamos de upcycling, es muy posible que la mayoría mire con cara rara. ¿Alguna otra tontería de moda? No, en realidad nada nuevo, solo un nombre lustroso para algo tan sencillo como reutilizar los envases. Es decir, frente a esa idea del reciclado como panacea de la sostenbilidad, en realidad, lo realmente interesante es la reutilización.

Así de sencillo y, en realidad, habitual. ¿Quién no se acuerda de aquellos vasos de Nocilla que se convertían en parte de la vajilla familiar? ¿Quién no ha guardado algún bote de conservas para, después de lavarlo, utilizarlo para guardar otra cosa? ¿O una botella más bonita de lo habitual que asume la misión de tener agua fría en la nevera o convertirse en florero? Pues todo eso es el upcycling del que hablamos.

Pero se puede ir más allá de simplemente reutilizar vasos o botes y transformarlos para darles un nuevo uso. Eso es lo que propone ahora la marca de zumos y smoothies True Fruits.

Conscientes de que sus botellas son demasiado bonitas para acabar en el contenedor verde -así lo explican ellos y la verdad es que tienen razón-, han lanzado una gama de accesorios pensados para darle una segunda vida como aceiteros, molinillo de sal y pimienta, o incluso para el jabón de manos o una colonia en spray.

Ya están intentando vendernos más cosas, pensarán algunos. Y sí, lo cierto es que estos accesorios se venden (cuestan entre 10 y 15 euros y se pueden encontrar en su tienda on-line) pero también es verdad que la firma ya apostaba por este tipo de inventos antes.

De hecho, para los más manitas y con algo de tiempo libre, en su web proponen tres maneras de reutilizar sus bonitas botellas sin tener que pasar por caja: como lámpara, florero o comedero para pájaros. Todo ello con instrucciones tipo IKEA y aparentemente bastante sencillas.

Una propuesta que se enmarca en un discurso que pone el acento en esa idea de la sostenibilidad y que explica decisiones como el uso de vidrio en los envases o las etiquetas grabadas en vez de usar plástico o papel pegado.

Algo que, por cierto, quienes estén acostumbrados a reutilizar botes y pelearse con los restos de pegamento de las etiquetas, seguro que les agradecen eternamente.