¿Son las papillas más sanas que la fruta o la verdura? Por supuesto que no

¿Qué tiene más azúcares, una papilla industrial o una pero o un calabacín? La respuesta es tan lógica que parece que estamos ante la típica pregunta trampa. Y sí, lo es. Porque según los cálculos de Nestle 25 gramos de su papilla de cereales sin gluten tienen sólo 1 gramos de azúcar, mientras que una pera sin piel tiene 12 gramos.

La comparación está tan cogida con pinzas que parece el típico dato interno que una empresa utilizará para animar a sus comerciales, pero jamás mostraría de forma pública ante un grupo de consumidores y, mucho menos de expertos. Cualquier nutricionista -no pagado, claro- que leyera semejante dato saldría corriendo o sufriría un ataque de vergüenza ajena.

Pero eso exactamente lo que, al parecer, Nestle ha explicado en una reciente charla dada frente a un grupo de madres -porque, como todo el mundo sabe, los padres no sabemos de azúcares, papillas y esas cosas-  y en la que, con un par, ha mostrado esa comparación que puede verse en la imagen y que en pocas horas ha corrido por las redes.

Dejando a un lado si se trata o no de publicidad engañosa como señalan algunos expertos, el planteamiento de Nestle no hay por donde cogerlo. Bueno sí, desde una lógica comercial y para engañar a los consumidores es genial.

¿Hay que explicar de nuevo la diferencia entre azúcares libres -añadidos o fruto de procesos como la hidrolización de cereales, como en este caso- y los intrínsecos presentes de forma natural en fruta y verdura? Al parecer sí, porque la industria sigue jugando al despiste con ello y utilizando para engañar a los consumidores.

Tal y como explicaba Julio Basulto en este artículo en la revista Consumer, no se trata de azúcar añadidos sino del que se produce en la elaboración de estas papillas de cereales. «Es un proceso que convierte los carbohidratos de cadena larga (almidones) de los cereales en otros de cadena más corta, algunos de los cuales son azúcares», apuntaba.

El resultado es que en algunos casos la cantidad de azúcar de estos alimentos para bebés puede llegar hasta el 30%. Curiosamente los fabricantes pueden etiquetarlos como «sin azúcares añadidos» pese que tienen cantidades nada recomendables.

“Los azúcares libres se diferencian de los azúcares intrínsecos que se encuentran en las frutas y las verduras enteras frescas. Como no hay pruebas de que el consumo de azúcares intrínsecos tenga efectos adversos para la salud, las recomendaciones de la directriz no se aplican al consumo de los azúcares intrínsecos presentes en frutas y verduras enteras frescas”, nos explicaba hace tiempo Juan Revenga citando a la OMS.

Así que, por resumirlo: puede que las papillas industriales no sean veneno como aseguraba una reciente y polémica campaña , pero nunca -repetimos, nunca- van a ser más saludables que frutas y verduras frescas. 

Decir o insinuar lo contrario jugando con cantidades, azúcares -así en general- es sencillamente engañar al consumidor. Que si ya es grave en general, cuando se trata de la alimentación y salud de un bebé debería ser sencillamente delito.