Panettone, instrucciones de uso (o el error que posiblemente cometes al comerlo)

Es verdad que los artículos esos en los que enumeramos todas las cosas que hacemos mal al comer o cocinar dan mucha rabia. Lo cierto es que suelen funcionar de audiencia y clicks, así que mucho criticarlos pero luego bien que picamos todos.

En esta casa hace tiempo que nos quitamos de esas cosas y de tratar a quien está al otro lado como si fuera un poco idiota. Por eso no hay clickbait ni repetimos la palabra clave diez veces en el primer párrafo. Panetone, panetone, panetone..

Pero en este caso sí nos ha parecido interesante compartir un reciente descubrimiento sobre el que es uno de los productos más populares estas semanas que ya empiezan a oler a Navidad. Y es que resulta que, posiblemente, estamos comiendo mal el panettone.

No, la cosa no va de eso de comerlo a pellizcos. Que cada cual lo corte, comparta y coma como le de la gana. El tema es la temperatura de consumo. Andábamos el otro día catando uno de capuccino de la Pastelería Mallorca y nos detuvimos a leer las instrucciones. Sí, el panetone -se puede escribir también así, dice la RAE- también tiene de eso, aunque seguramente casi nadie los lee.

Parece ser nuestro caso porque es la primera vez que vemos que se recomienda atemperarlo en el horno un rato antes de comerlo. ¿Hay que meter el panettone en el horno? En realidad, a temperatura muy baja (50 grados) y durante unos 30 minutos.

El objetivo es conseguir fundir la mantequilla de la masa y también potenciar el aroma de otros ingredientes utilizados.

No son los únicos que lo recomiendan. Desde hace ya tiempo la pastelería Loison -una de las más veteranas y famosas de Italia en esto del panettone- elabora para bodegas Izadi una versión muy especial que incluye orujo.

Es es Izadittone que también solemos degustar cada año y que también incluye la misma recomendación. Efectivamente, nunca nos habíamos fijado en ella. En este caso incluso proponen meter el panettone un minuto al microondas a potencia suave para templarlo un poco. Además, como incluye un poco de alcohol, ese calor ayuda a que se note el aroma pero no el alcohol.

Como todo esto lo descubrimos con el panettone ya abierto y cortado, hemos querido probarlo -con el primero de ellos- usando un atajo: colocarlo encima del tostador mientras se preparaba el desayuno.

¿Se nota? Es verdad que ese punto fundente de la mantequilla hace que la masa cambie un poco y se vuelva algo más jugosa. Y también los aromas ganan un poco de fuerza, aunque, como siempre, es posible que estuviéramos sugestionados por el descubrimiento y dispuestos a creernos las ventajas.

En cualquier caso, lo importante: estaban buenos con esa pequeña subida de temperatura y también sin ella. Es la gracia de los buenos panettones artesanales.