Lo que dice de ti el sabor de helado que eliges (según esta socióloga y heladera)

Se puede saber mucho de alguien viendo qué y cómo come. Y mucho más -añadimos- viendo cómo se comporta en un restaurante y cómo trata a los camareros y camareras, pero eso daría para otro tema.

Pero de ahí a poder deducir rasgos personales a partir del tipo de pizza que come, el queso que elige o demás decisiones gastronómicas hay un gran salto. Pese a ello, los artículos que prometen adivinar todo sobre ti en función de este tipo de gustos gastronómicos son un clásico de los cazadores de clics. Credibilidad nula, audiencia máxima. Perfecto.

Por eso el otro día frenamos en seco al encontrarnos con un divertidísimo hilo de Twitter en el que jugaban a esto, pero con sabores de helado.

«Yo como heladera y socióloga se identificar qué tipo de persona eres según el helado que te pidas. Evidentemente es un estudio sin ningún tipo de rigurosidad y totalmente basado en mi experiencia poniendo miles de tarrinas», prometía la protagonista. Y la verdad es que solo con esa combinación ya ofrece más rigurosidad que el 99% de los artículos por el estilo que circulan por ahí.

La lista de sabores y perfiles que dibuja no tiene desperdicio. Estos son solo algunos ejemplos de la larga enumeración:

  • Chocolate negro: señor de 45 años divorciado.
  • Pistacho: cuadriculado.
  • Kinder: no tienes personalidad.
  • Yogurt: pretendes ser fitness y en realidad eres fatness.
  • Nube: si tienes más de doce años, tienes el síndrome de Peter Pan y un gusto horrendo. No te fies de esa gente.
  • Nata con nueces: no destacas nada igual que este helado.
  • Ferrero: votantes de Vox.
  • Stracciatella: helado claramente conciliador. A todo el mundo le gusta pero a nadie le encanta. Sin más.
  • Chocolate blanco: estudiante de ADE. Le caerías bien a Toni Cantó.
  • Frutas del bosque: Pijipi.

Si hacemos caso a esta psicología heladera, por mi parte estaríamos ante un cuadriculado (pistacho) con cierto aire conciliador (stracciatella). Lo primero tiene un pase, lo segundo creo que hay que darle una vuelta.

Pero vaya, que sea cual sea tu sabor preferido –excepto si es el de kalimotxo, claro– esta semana te puedes ahorrar la terapia y descubrir lo que dice de tu personalidad ese cucurucho o tarrina que te vas a pedir insistentemente todo el verano.