Las patatas fritas gallegas que se han colado entre los nominados a los Oscar

Si no has visto Parasite, ya estás tardando. Si ya la has visto, ahora tienes una excusa para volver a hacerlo: localizar la lata de patatas fritas de la marca gallega Bonilla a la Vista que aparece en algunos fotogramas de la última película del surcoreano Bong Joon-ho, nominada a mejor película -entre otras categorías- en los próximos premios Oscar.

La propia firma se ha encargado de difundir la noticia -sí, nosotros también lo hemos visto en el Telediario de La 1- y hacen bien porque, repasando las imágenes, hay que estar realmente atentos para localizar la icónica lata de patatas fritas en la lujosa casa de los protagonistas de la película.

¿Un ejercicio de product placement un poco exótico? ¿Simple casualidad? ¿Será que el director es fan de estas patatas que, todo hay que decirlo, están riquísimas y desde hace mucho tiempo siempre figuran entre las mejores del mercado?

¿Dónde están las Bonilla?

Pues nada de eso, porque estas patatas fritas originarias  ya eran famosas en Corea del Sur antes de la película. Vaya, que están en ella por ser muy conocidas -y por lo visto habituales en ambientes adinerados- y no al contrario.

Según explican desde la firma, lo suyo con Corea ha sido una auténtica historia de amor desde que desembarcaron en aquel país en 2016. A día de hoy -explican- un 10% de su producción va destinada al país asiático. Concretamente, más de 37.000 kilos mensuales salen desde Arteixo rumbo a Corea del Sur.

Aunque patatas fritas hay muchas y en cada país decenas de marcas, parece que algo tienen de especial estas gallegas para que triunfen no solo en Corea, sino en los 20 países donde se comercializan. En Estados Unidos también son muy conocidas desde que llegaron allí de la mano del chef José Andrés, y más recientemente gracias a la cocinera Lucía Freitas, que triunfa en Manhattan con su restaurante Tomiño.

Por cierto, la famosa lata de medio kilo se vende por 13 euros, aunque los más adictos cuentan con una propuesta que nos parece genial: una suscripción mensual por 11,5 euros para que automáticamente vaya llegando una lata cada mes y no nos quedemos sin provisiones. Más que Netflix, cierto, pero más rico.