La nueva cerveza de ‘Cruzcampo’ es picante

Comparado con la cerveza de pulpo a feira de Estrella Galicia, la de turrón de Amstel o la de gazpacho de la propia Cruzcampo, la verdad es que hablar ahora de una cerveza picante casi nos sabe a poco. Más, teniendo en cuenta que también hemos probado un vino picante. Tanto que, por cierto, casi no se podía beber.

Por suerte, esta Cruzcampo picante es muchísimo más suave. Aunque solo se puede encontrar en la Factoría Cruzcampo de Sevilla, nos han enviado una botella de muestra para saciar nuestra curiosidad por este tipo de recetas extrañas. Hablamos, por cierto, de una cerveza artesana que se tiene que conservar en frío y que tiene una caducidad de unos 30 días.

Pero volviendo a nuestra cata casera, esta cerveza picante es una American IPA. Según explican los maestros cerveceros de la casa, esta variedad es perfecta para aguantar la fuerza de los chiles rojos picantes. De color rojizo y algo turbia al ser sin filtrar -explican sus creadores- vamos a lo realmente interesante: ¿Pica? ¿Está rica?

Pica, pero poco y de una forma bastante sutil. De hecho, no se percibe al primer sorbo, aunque luego aparece y se queda un rato, sin llegar a tapar el sabor de la cerveza. El truco, nos cuentan, es que el picante se compensa con el amargor que aporta el lúpulo.

Tiene 6,6 grados y, los que saben, aseguran que se pueden encontrar notas de coco y vainilla. Nosotros no afinamos tanto, aunque sí es verdad que tiene cierto punto tropical que refuerza esa idea de cerveza sencilla y con un punto fresco.

Tampoco es que sea una cerveza para todos los días. Ni posiblemente para los puristas de las artesanas, que ya se sabe que siempre miran con desconfianza los experimentos de las grandes cerveceras en este terreno. Pero quienes quieran probar algo diferente, anden por Sevilla, y crean que calor y algo picante es compatible, ahí tienen un buen plan.

También para los adictos a hacer chistes con Cruzcampo, aquí igual tienen un nuevo filón.

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