La botella de vino con Wi-Fi, otro invento que el mundo posiblemente no necesita

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Desde hace tiempo el mundo del vino parece estar en el centro de diversas propuestas tecnológicas para revolucionarlo. Convencer a la gente de que beba más vino -al menos en España- posiblemente sería un buen comienzo, pero la cosa no va por ahí. Y tampoco parece que sea suficiente con esas etiquetas cada vez más coloridas y nombres más ingeniosos.

La idea es introducir la tecnología no ya en la producción del vino, sino a la hora de consumirlo. Y tras la máquina para servir el vino en cápsulas en las condiciones óptimas -algo así como la Nespresso del vino-, ahora llega una propuesta bastante más surrealista: una botella de vino que cuenta con pantalla táctil y conexión Wi-Fi.

¿Y para qué demonios necesita una botella de vino todo eso? Mientras media humanidad se hace la misma pregunta, veamos en qué consiste un invento creado en Boston (Estados Unidos) y que se apunta a eso del “Internet de las cosas”, una de las expresiones favoritas de los emprendedores.

Kuvée no es, por supuesto, una botella de vino al uso porque, por muy moderno que sea uno, tirar un artilugio con tanta tecnología cada vez que nos acabemos el vino sería bastante absurdo. Se trata más bien de un recipiente en el que se insertan los cartuchos de vino -de nuevo la idea de las cápsulas- que comercializa la misma compañía.

En este caso no son cápsulas individuales, sino cargas de 750 ml., similares a una botella convencional pero almacenadas en recipientes metálicos sellados que permiten conservar perfectamente el vino una vez abierto. Ésta es una de las ventajas que defienden los creadores del invento frente a las botellas convencionales: puedes servirte una copa de un vino, cambiar el cartucho y servir un poco de otro sin que lo que queda se oxide, gracias al sistema de cierre hermético que incorpora. La promesa es que el vino aguanta hasta 30 días sin que su calidad se vea afectada una vez empezado.

Pero si hay algo que hace especial a Kuvée -además de las críticas y chistes que lleva días recibiendo en la red- es su pantalla táctil y la conexión Wi-Fi. Pero para qué, insistimos. Pues para poder tener toda la información del vino seleccionado y encargar nuevos cartuchos en su tienda on-line. Ahora mismo ofrecen casi 50 vinos diferentes de 12 bodegas estadounidenses.

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Para quienes no acaben de verle la gracia a la propuesta, ahí van otros dos chistes: la botella necesita cargador -dura entre 5 y 6 horas por carga- y su precio de lanzamiento en plan oferta será de 200 dólares, incluyendo 4 cartuchos de vino de diferentes variedades. El precio habitual de cada carga será de entre 20 y 30 dólares, aunque también habrá vinos más caros, que rondarán los 50 euros.

Aunque cada vez está más claro que hay un mercado interesado en formatos y formas de beber vino diferentes -abrir una botella sólo para un par de copas, sin ir más lejos-, no está muy claro que haga falta semejante despliegue tecnológico para dar con la solución.

¿Quieres una copa de vino? Ah no, perdona, que mi Kuvée smart bottle (botella inteligente) se ha quedado sin batería. Si el futuro del vino es algo así, da bastante pereza.

3 COMENTARIOS

  1. Bueno…..al entrar al principio lo vi una estupidez, pero luego ya me di cuenta de que es un gadget, no una «botella de vino». Tiene su gracia introducir un tipo de «marca» dentro del aparato , ya sea vino u otro tipo de bebida y tener el logo en una LCD. Una chorrada sí, pero reutilizable.

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