Jordi Cruz responde a quienes creen que MasterChef no tuvo tacto con Verónica Forqué

Echo de menos la versión de MasterChef, me comentó un compañero que se había tomado la molestia de leer lo que habíamos publicado sobre la muerte de Verónica Forqué y su paso por el programa. Y seguramente tenía toda la razón del mundo. Así que él, que es mucho mejor periodista que yo y que la mayoría que pululamos por el mundillo gastronómico, hizo lo que tocaba: aprovechar la reciente Gala Michelin para ponerle el micro delante a Jordi Cruz y preguntarle sobre el tema.

En realidad Shine Iberia, la productora de MasterChef, ya había publicado un breve comunicado tras el suicidio de Forqué. Un texto en el que, además de pedir respeto para ella y su familia, apuntaba que «en MasterChef Celebrity el bienestar, la seguridad y el respeto por la privacidad de los concursantes es la prioridad absoluta».

En esta misma línea, Jordi Cruz -jurado del programa- en declaraciones a la cadena SER ha asegurado que «los tres meses que estuvimos grabando estuvo superfeliz con nosotros», en referencia al paso de Verónica Forqué por el programa, grabado el pasado verano y emitido a lo largo de estos últimos meses.

Pese a ello, Cruz también reconoce que no puede «saber si ella estaba mejor o peor. Estaba un poco triste, pero no sé qué nivel de tristeza tenía». Efectivamente, no es su trabajo conocer el estado de un concursante del programa. Se supone -y por ahí iba nuestro comentario- que en una producción de este tipo hay filtros en el casting y personas en la grabación capaces de detectar si una persona tiene algún problema. Sea o no famosa, por cierto.

Sobre las críticas al programa, Cruz ha sido bastante duro: «Quien diga que MasterChef no ha tenido tacto, pues mira, que se vaya a hacer puñetas», ha declarado. La verdad es que entendemos su reacción, tristeza -por supuesto- e incluso enfado.

En ningún caso se ha tratado de señalar culpables -al menos por la parte que nos toca- sino hablar de la responsabilidad del programa y, sobre todo, de la televisión pública que lo emite. No, evidentemente, de sus presentadores que suponemos muy afectados por el tema.

En cualquier caso, no está de más recordar que el programa está grabado. Es decir, que las reacciones o comportamientos que se pudieron ver de Verónica Forqué no son escenas en directo que tengan que salir sí o sí.

Es más, en MasterChef si algo hay que sobra son horas de grabación de cada uno de los concursantes a los que prácticamente sigue y graba continuamente una cámara durante las pruebas y demás.

Vaya, que hay material para, a la hora de montar, decidir si se quiere potenciar una bronca y buscar tensión o hacer que pase como una anécdota sin más. Y, como comentamos en su momento antes de la muerte de Forqué, se optó por la primera opción. Como suele ocurrir siempre en televisión, cierto.