La hamburguesa que se acaba de cocinar mientras se reparte a domicilio

Si algo hemos aprendido durante los meses de confinamiento es que el delivery -el reparto de comida a domicilio, vaya- ha llegado para quedarse. Una tendencia instaurada desde hace tiempo en muchos países pero que aquí todavía tenía una presencia menor y asociada sobre todo a la comida rápida.

Una pizza o comida oriental eran opciones viables para pedir desde casa pero, hasta hace nada, a nadie se le pasaba por la cabeza que también un restaurante gastronómico o un menú del día se podían servir a domicilio.

Y ahora que todos los restaurantes se han volcado con esta nueva modalidad -y parece que muchos planean mantenerla pese a que se esté recuperando la actividad en el local- es el momento de intentar innovar.

¿Y qué se puede mejorar en el reparto de comida? Muchos lo tenemos claro: las condiciones de trabajo de las plataformas de reparto. Pero, por suerte, parece que la justicia poco a poco se va ocupando de eso. Otra vía de mejora: conseguir que la comida llegue lo mejor posible a su destino y -aquí la cosa se complica- en su punto.

Es ahí donde entra InMotion Food, que a través de sus cuatro conceptos pensados exclusivamente para reparto -¿podemos hablar de restaurantes si no hay local?- ha diseñado platos que, atención, se acaban de cocinar mientras van de camino a casa.

«Llegamos a la conclusión de que la inmensa mayoría de la oferta no se ha adaptado a las necesidades del canal, preparando comida como si fuese para su consumo inmediato y metiéndola en una caja. Y es aquí donde vimos que podíamos aportar valor», nos cuentan Enrique Pérez-Castro y José Luis Domínguez de Posada, cofundadores de esta compañía que, por ahora, solo reparte en Madrid.

¿Pero qué significa exactamente eso de que los platos se acaban de cocinar mientras se reparten? ¿Motos o bicis con el horno incorporado? No, por suerte es algo bastante más sencillo. La hamburguesa de Nugu Burger -uno de sus restaurantes de delivery– es el mejor ejemplo de este singular concepto que abanderan en algunos de sus platos. Ellos mismo explican el proceso:

«Sellamos la carne y la montamos con los demás ingredientes. Después envolvemos todo en nuestro pan en crudo y terminamos el proceso de elaboración en un horno de placas cerámicas a gran temperatura. De esta manera conseguimos que, una vez hecho el pan, el calor residual que este genera (hasta 20 minutos después de salir del horno), termine de cocinar el interior de camino a casa».

Una solución ingeniosa y que, aseguran, está generando una gran acogida para uno de los productos estrella del delivery y que, es verdad, es complicado que lleguen perfectas a casa.

En otros casos, los envases son los que juegan un papel en esta idea de cocina sobre la marcha, aprovechando ese calor residual para rematar el punto perfecto de cocción. Pero lo habitual es que sea la receta la que se adapte a la situación (envasado, reparto) y no al revés. Algo hasta ahora habitual en el mundo del catering pero no en restaurantes ni tampoco en delivery.

Con un ticket medio de entre 10-15 euros, aunque lo de los platos que se acaban en movimiento sirve tanto para poner el nombre a la compañía como para despertar el interés de los más curiosos con esto de la innovación en la cocina más allá de las recetas, lo cierto es que el proyecto va mucho más allá.

Cuatro conceptos especializados (hamburguesas, ensaladas, guisos tradicionales y propuestas más exóticas) con nombres y equipos de trabajo diferentes -nos cuentan-, pero todo en una misma cocina compartida desde donde salen los pedidos para repartir. Una fórmula de trabajo que permite ahorrar costes -«y dedicarlos a mejores ingredientes sin subir el ticket medio», apuntan- y que es parte de esta revolución del delivery que estamos viviendo.