¿Es más sana la miel que el azúcar?

Nos encantan los libros de divulgación científica y gastronomía. De hecho, confesamos que en la inmensa mayoría de los casos nos parecen mucho más interesantes estos ensayos o guías que otro libro de recetas.

Así que estamos devorando -nunca mejor dicho- encantandos el libro de Gemma del Caño Ya no comemos como antes, ¡y menos mal!, que además de un título sugerente llega con una promesa muy necesaria: cambiar los bulos por evidencias.

Y es que, puestos a informarnos, algo nos dice que es mejor hacerlo de la mano de alguien como Del Caño, farmacéutica, especializada en I+D, biotecnología, seguridad y calidad alimentaria. A ver, que también puedes hacer caso a tu instagramer de cabecera, pero nosotros somos muy clásicos con estas cosas de la ciencia.

El caso es que el capítulo dedicado a la miel nos parece muy interesante y esclarecedor para acabar -ojalá de una vez por todas- con esa idea de que la miel es el sustituto perfecto y sano del azúcar. ¿Cuántas recetas hemos visto en las que solo con ese cambio de ingredientes ya se asegura que el resultado es mucho más saludable?

Vamos por partes. ¿La miel contiene azúcar? Dejemos que la autora lo explique: «Técnicamente, si llamamos azúcar a la sacarosa no. Pero la miel contiene glucosa y fructosa, es decir los componentes de los que está formada la sacarosa, así que, para el efecto que causa en nuestro organismo, la respuesta es sí».

Puestos a buscar ventajas -explica- la única es que tiene un poder endulzarte mayor, así que por lo menos hará falta menos cantidad.

«Utilizarla como sustitutivo del azúcar de caña (blanco), del azúcar moreno o de cualquier otro endulzante no es la solución al problema y, además, la cantidad de minerales que aporta es tan pequeño que no podemos atribuirle ninguna función positiva porque sus beneficios son menores que sus perjuicios».

Más claro imposible. Tenlo en cuenta la próxima vez que alguien te intente vender miel como un producto sano y no simplemente como un ingrediente muy rico que es mejor tomar con la misma moderación que el azúcar.

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