Casa Leopoldo: de restaurante emblemático de Barcelona a chino de menú del día. ¿Cuál es el problema?

Tuve la suerte de conocer Casa Leopoldo antes de que Rosa Gil se retirase. La cocina ya no era como antaño, me decían, pero el encanto del lugar y, sobre todo, las historia de La niña del Leopoldo -así se llama el libro que cuenta su historia- compensaban cualquier cosa.

Una vida de película y en pleno centro del Raval, cuando era el barrio chino de la ciudad. Evidentemente, más peligroso y sórdido que ahora, por mucho que el paso del tiempo siempre endulza las cosas y algunos medios pinten esta zona de la ciudad como Alepo.

Manuel Vázquez Montalbán era uno de los habituales del lugar y, de hecho, Casa Leopoldo era un escenario recurrente en los libros del detective Carvalho. Así que, al ver la reconversión de esta mítica casa en un restaurante chino que ofrece menú del día a 12,5 euros, algunos se han preguntado qué pensaría el escritor y gastrónomo.

No sabemos si Montalbán entraría a comer, como sugiere la periodista Rosa Molinero, pero la verdad es que su respuesta nos ha gustado mucho más que el torrente de indignación que la noticia ha creado en Barcelona. Con su puntita de racismo, como si el problema fuera que ahora está regentado por hosteleros chinos, que encima de atreven a ofrecer un menú a precios populares en una zona que resiste como puede la gentrificación.

Pero volvamos a la historia reciente de Casa Leopoldo. Cuando Gil decidió jubilarse, dos cocineros de renombre en la ciudad tomaron el relevo con la idea de mantener el espíritu de la cocina tradicional. La cosa no funcionó bien. ¿Por la zona? ¿Por los precios? ¿Porque la clientela tradicional del lugar ya no estaba y los turistas no llegan hasta aquí?

El caso es que poco después se optó por incluir un tercer cocinero en la ecuación para apostar más por una cocina de barra, tapas y platillos. Algo que en su momento fue bastante comentado. ¿Necesitan dos grandes chefs como  Romain Fornell y Óscar Manresa a otro (Rafa Peña) para llevar el local? Triple asesoría que la pandemia de 2020 se llevó por delante: Casa Leopoldo no volvió a abrir hasta ahora. Y lo hace ya en otras manos y una filosofía que parece alejarse de la original.

Los compañeros de El Periódico han estado rápidos y ya han ido a comer. Shouhui Xia, cuentan, es una de las responsables del renovado negocio. Nacida en Badalona, atiende en perfecto catalán y castellano, cuentan. Por si alguien andaba preocupado por estos detalles, que parecía que sí. Tendría su gracia teniendo en cuenta lo poco que suelen quejarse por los menú en inglés y la paella y sangría que, muy cerca de allí, campan a sus anchas.

¿La cocina china no es parte de la cultura popular del barrio? ¿Unas ostras o un tartar de gambas son más tradicionales que un arroz o una sopa? ¿Exactamente quién decide estas cosas? ¿El problema es que el restaurante sea chino o que no es de lujo? ¿Si se hubiese instalado algún restaurante a ofrecer tapas o ceviches las críticas serían las mismas? 

Por el local no habría que preocuparse porque está catalogado y en teoría no puede tocarse. Por la cocina tradicional catalana no lo sabemos, pero puestos a señalar peligros, el mercado de la Boquería está al lado y lleva muchos años convertido en un parque temático para turistas, lleno de zumos de colores y empanadas.

Así que cuesta creer que en esa lógica preocupación por un restaurante histórico no haya un poco de cinismo. ¿Queremos proteger el patrimonio de bares, bodegas y restaurantes de la ciudad y del país? Muy de acuerdo con eso, hagámoslo.

Pero, claro, eso significaría poner normas que habría que cumplir, regular alquileres, frenar la especulación de tanto propietario e incluso meter mano en la oferta y su calidad. Muchos lo firmamos, pero algo nos dice que el espíriru liberal hostelero igual no tanto. O sólo cuando es un restaurante chino, y no un Taco Bell.