Bares y restaurantes de zonas turísticas quieren recuperar al cliente local. Pero parece demasiado tarde

En los casi 20 años que llevo viviendo en Barcelona no me he sentado jamás en una terraza de Las Ramblas ni conozco a nadie que lo haya hecho. Alguna vez ha surgido la idea de hacerlo como experimento periodístico para comprobar el nivel del timo, pero es todo tan obvio que es como demostrar que el agua moja.

En la Plaza Real, hace mucho tiempo me llevaron a ese restaurante que forma parte de un grupo que tiene más de una docena por la ciudad y que ofrece menús a precio cerrado y con ciertas ínfulas y apariencia de local. Hasta ahí mi experiencia gastronómica en dos de los epicentros del turisteo de la ciudad.

No soy un caso aislado, claro. Cuesta pensar en alguien que a la hora de elegir lugar para comer o tomar algo señale estos dos puntos. Son zonas que se entregaron hace ya mucho tiempo al turismo -en el peor sentido del término- y que simplemente se dan por perdidas para quienes viven aquí. Por supuesto, tampoco Barcelona es un caso aislado, porque el tema se repite en muchas otras ciudades turísticas.

Pero llegó el virus y todo saltó por los aires. El primer día de reapertura de bares muchos fuimos a hacer la foto de las terrazas de Las Ramblas. Meses después siguen vacías. Y lo mismo la Plaza Real. El sábado pasado al mediodía la estampa era desoladora.

https://twitter.com/IkerMoran_/status/1289525115634380802

Compartí un par de fotos del lugar -con hileras de mesas vacías- en Twitter y tuvieron una repercusión considerable. Y un comentario repetido: nos han echado de allí, ahora que no pidan que volvamos.

Ese parecía el plan de algunos negocios que incluso los primeros días lanzaron ofertas de paellas y cañas a precio de derribo en plenas Ramblas. Con que no fuera un timo sería suficiente, pensó entonces la mayoría. Pero se ve que la inercia puede más que la promoción y a algunos valientes que se asomaron por allí les acabaron clavando sus 4 euros por una cerveza.

Con un verano sin apenas turistas en la ciudad, la situación no parece muy sostenible para este tipo de negocios. Muchos ni siquiera han abierto y las persianas echadas son parte ya del paisaje en esta zona. Eso y las calles inusualmente vacías.

Algo que contrasta con el ambiente animado en otros barrios, incluso los más cercanos como El Raval o Sant Antoni, donde las terrazas se han ido ampliando con más o menos disimulo y elegancia para dar cabida al público creciente.

Incluso ahora que ha habido estampida de la ciudad (el amago de Torra de confinar ayudó mucho a adelantar planes de viaje), Las Ramblas siguen marcando una frontera entre la ciudad real que más o menos sigue a su ritmo y esa otra ciudad turística que aparece prácticamente vacía. Y es que ya no es solo la hostelería, también los vecinos en barrios como el Gótico y el Born se han convertido en una especie en peligro de extinción.

Tienes que probar la paella de tal sitio, me comentaban el otro día hablando del tema. Un restaurante del Port Olímpic que confieso no haber pisado -la zona en general, no el local en cuestión- en mi vida.

Y no es una cuestión de turismofobia, que es el término que usan los que no han tenido que sufrir aumentos absurdos de sus alquileres, ver como su Boquería se convertía en un parque de atracciones o cómo negocios tradicionales cedían su espacio a tiendas de souvenirs.

Es que sencillamente muchos habitantes de Barcelona -y de otras ciudades- hemos borrado barrios y zonas enteras de nuestro particular mapa.

Y puede que nos estemos perdiendo cosas, claro. Ese estupendo arroz que prometí ir a probar, por ejemplo. Y ojalá sea esta maldita pandemia la excusa pare recuperar esos territorios entregados y los vecinos vuelvan a pisar barrios y calles de los que en su momento se les echó.

Ojalá. Pero la verdad es que parece complicado. En el fondo todos sabemos que cuando llegue la vacuna -pronto, esperemos- y vuelvan los cruceros, no dudarán ni un segundo en echarnos de esas terrazas que ahora nos reclaman.

16 COMENTARIOS

  1. Totalmente deacuerdo con el articulo, nos han echado de la ciudad, suelen timar en calidad i precio, pues ahora, que se aguanten, y otra cosa, donde estan las cartas en Catalan?, o no estamos en Barcelona?, si no veo carta en Catala, ya ni entro.

  2. En todas las ciudades existen esas zonas, más o menos turísticas, en Pamplona tenemos la Plaza del Castillo que es intocable, así que si vais a venir ya sabéis.
    Y a nivel nacional, este es un país que a perdido el culo por el dinero del giri, y despreciado al nacional, así que ahora a esperar a que vuelvan.
    Pero esto es lo que pasa por conformarnos en ser la cola de los sueldos europeos y mientras digan bajando sueldos, más se dependerá de la pasta de los giris en el sector turístico.

  3. Ah, ¿pero había restaurantes por el centro? Ni me había enterado. Como bien han dicho otros usuarios que han comentado, los Barceloneses hemos borrado del mapa ciertas zonas por haber discriminado a los locales de la ciudad.

    Ahora si no pueden cubrir gastos que se vayan a llorar al puerto o al aeropuerto de que no llegan turistas.

    Que bonita se ve Barcelona sin tanto guiri borracho molesto por cierto.

  4. Pues igual es hora que recuperen al Ciudadano que reside en la ciudad los 335 días al año (30 de vacaciones) y trabajarse el día a día al cliente y no ir a tiro echo con las riadas de turistas que arrasaban nuestros sitios y los que parecíamos de fuera éramos nosotros y nos mandaban a la mierda literalmente. Igual recuperamos esas ciudades que últimamente se habían convertido en parques de atracciones y vuelven a ser las ciudades de antes. Que el turismo da dinero eso ninguna duda y creo que necesario pero con cabeza y responsabilidad. Las hordas de ingleses, holandeses y demás del norte que se creen tan civilizados y que se venían a España a emborracharse por mi que se queden en su casa. Que se van a destruir empleos de trabajo no lo dudo y lo siento por aquellos pero estas personas no tienen la culpa de la burbuja del turismo que se había creado y es ahora a la que hay que proteger.

  5. Parte del negocio era de gente que veníamos de otros lugares de Cataluña a comprar, hacer gestiones o a pasear por la ciudad y se hace una. La inseguridad (los charmil me han intentado quitar un móvil) y las dificultades para el transporte privado (es mejor evitarlo en tiempos de covid19) hacen inviable acercarse por allí. Una pena, hay otros sitios.

  6. Después del COVID-19 aparecerá otro virus pandémico, es cuestión de tiempo, así que o volvemos a lo local (y nos conformamos con menos ganancias), o si no has caído con la primera, será a la segunda.

  7. Ni que pongan los precios a nivel de saldo por fin de temporada voy a visitarlos. Esto lo tendrían que haver hecho hace años, en lugar de discriminar al cliente local con precios abusivos, ahora, que jod…*(piiiiiip).. fastidien., seamos bien hablados… Shhhhh….

  8. Es un mito que en el Gótico y en el Born no hay buenos restaurantes. Incluso en la misma Rambla conozco un par muy buenos (no tienen terraza, es cierto).
    Yo me he mudado desde la zona alta al Gótico hace 10 años justamente porque la oferta de restaurantes, bares, rooftops era mejor en esta zona turística. En la zona alta hay pocos restaurantes buenos, son incluso mas caros que en Ciutat Vella, y el fin de semana no hay una alma. He ido a menudo a comer en San Antoni, Poble Sec, Gracia y casi siempre he comido peor que en los restaurantes de Ciutata Vella. Lo que pasa es que muchos de los buenos restaurantes de Ciutat Vella son demasiado caros para los antiguos residentes de Ciutat Vella donde ademas el 30% de la población es inmigrante, pero hay excepciones. Por ejemplo, el restaurante de la Plaza Real que menciona el articulo es barato, sobretodo en relación a su design.
    Desafortunadamente no me gusta, pero conozco a vecinos que le gusta.
    En el articulo habla de cerveza a 4 Euros. En muchas de las grandes ciudades de Europa Occidental, Londres, París, Milan, Roma, Amsterdam etc una cerveza cuesta mas de 5 Euros, hasta mas de 10€ si la toma en una terraza. Una botella de vino, por lo general, cuesta meno que en otras ciudades. No se puede pretender de vivir en una ciudad rica y internacional pero tener precios de una ciudad provincial.

  9. Es cierto. El pasado domingo paseando por el centro de Madrid comentaba lo mismo con mi mujer. Es la primera vez que paseando por la Plaza Mayor nos ofrecen tomar algo en alguna de las muchas terrazas que allí hay. Era algo que solamente hacían a los que iban con pinta de turista. De hecho jamás me he sentado en una de esas terrazas porque sabes que el timo es seguro. Y lo siento mucho, pero como dice Iker en su artículo, después de tantos años ninguneando al cliente local para timar guiris, creo que van a tener complicado recuperar a quien nunca debieron alejar.

  10. Estos gobernantes no tienen vergüenza, se han cargado el turismo y la economía, implantando medidas absurdas como la mascarilla, que frena el turismo y lo traslada a otros países.

  11. Hay una idiotez más grande posible, 6 millones de turistas visitan Barcelona.

    El Cliente autóctona siempre ha ido a su Bar o Restaurante hace 10 años y ahorra, el problema miles de Tiendas Bares Restaurantes sus trabajadores, sus propietarios, no irán de cena o comida porque no trabajan.

    Así el esfuerzo de atraer al cliente Autóctona es un bla bla y pasa tiempo sin éxito.

  12. Pues mire usted….locales de este tipo existen en toda la tierra patria, y si bien es licito q su target sean los extranjeros…ahora que no lo los hay.. por mi q se la pique un pollo…. no es solo cuestion de precios, si no tb de trato.. durante años han puesto su interes en el turista, repito, es licito. Como es licito…. q no desee volver nunca mas a esos locales en los cuales nos hicieron sentir que sobrabamos..asi q les toca reinventarse.

    Salud y suerte… q la van a necesitar.

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