3.000 kilos de pescado a la basura: ahora más que nunca hay que comprar en los mercados

Es una imagen que se está repitiendo mucho estos días: colas en los supermercados y alguna que otra estantería vacía, y mercados con mucho menos público y llenos de estupendo producto fresco a la espera de clientes. En realidad, tampoco es que sea una estampa extraña, solo reflejo de algo que ocurre habitualmente y desde hace demasiado tiempo.

El caso es que la crisis del coronavirus parece haber llevado la situación a extremos tan absurdos como el que denunciaban los pescadores de Grau (Gandía, Valencia): 3.000 kilos de pescado han tenido que ser desechados a falta de compradores interesados.

Evidentemente, el problema aquí no es solo una cuestión de mercados o supermercados sino que, por lo visto, estas semanas tan extrañas también han quitado a muchos las ganas de comprar pescado fresco. Será interesante ver, cuando todo acabe, cómo ha afectado la situación a la compra habitual, qué aumenta (además del alcohol, que parece evidente) y qué productos caen.

Pero volviendo al tema de los mercados y los supermercados, y dejando claro la gran labor que trabajadores de unos y otros están realizando en estos momentos para que no nos falte de nada en las despensas, lo cierto es que los mercados nos necesitan más que nunca.

No entraremos en el  debate sobre precios (en algunas cosas son más caros, en otras no) u horarios de apertura, porque no parece que ahora toque hablar de eso.

Dadas las circunstancias, nos parece mucho más interesante recordar que disponen de una gama de producto fresco mayor y, en líneas generales, de mejor calidad. Sobre todo si lo comparamos con los envasados que venden algunas cadenas de supermercados o sus pescaderías.

Además, para facilitar la tarea, los puestos de los mercados de muchas ciudades han animado a sus clientes para que estos días llamen para hacer su pedido y así solo haya que pasar a recogerlo, agilizando el trámite y el tiempo que pasan fuera de casa. Después de todo, se trata de hacer la compra de una forma lo más eficaz posible, y en eso también muchos han hecho los deberes.

Pero ya no es solo una cuestión de calidad o de gama. O de evitar colas en los supermercados. Es que los Mercadonas, Carrefoures, Eroskis y compañía van a salir bastante mejor parados de esta situación y de la crisis que viene que los pequeños comercios y puestos de los mercados.

Así que, dado que tenemos que seguir comiendo y comprando, mejor hacerlo echando una mano a los que no solo están ahí cada mañana al pie del cañón, sino que también están sufriendo más económicamente.