jun 202012
 

¿Freir sin aceite o, al menos, con mucho menos que el que necesitaríamos en una sartén o en una freidora convencional? Desde hace ya tiempo han ido apareciendo diversos aparatos de cocina que aseguran ser capaces de tal hazaña. Una idea que deja la puerta abierta  a una fritanga menos contundente y más saludable.

Dispuestos a probar qué tal funcionan, en La Gulateca estrenamos la sección “trasteando” con la Philips AirFryer: una freidora de aire caliente a la que hemos hecho un hueco en nuestra cocina durante unas semanas y con la que hemos experimentado para preparar recetas clásicas del mundo del frito y alguna que otra rareza que hemos improvisado sobre la marcha.

El volumen del aparato es considerable por lo que lo primero a plantearse es si la inversión de espacio y dinero (alrededor de los 150 euros) tiene sentido para la cantidad de alimentos fritos que consumimos en casa. De todos modos hay que tener en cuenta que la AirFryer en muchos sentidos funciona como un horno de aire caliente (en realidad es eso) por lo que también podemos salirnos de los usos convencionales de una freidora con aceite y usarla, por ejemplo, para hornear pan o pasteles.

Ocupa bastante y, lógicamente, tampoco se queda corta en lo que respecta a consumo eléctrico (1425 W). Las buenas noticias es que no desprende olores -una alivio a la hora de freir y una de sus mejores ventajas- y que es bastante rápida, por lo que el consumo no se disparará demasiado.

Su uso no tiene ningún misterio: basta con extraer y cargar la cubeta,  seleccionar la temperatura (180 o 200 grados en la mayoría de ocasiones) y el tiempo (15-20 minutos suelen bastar). Estas dos ruedas y un par de pilotos para indicar el funcionamiento o el precalentamiento son sus únicos mandos.

La capacidad de la citada cubeta es un poco justa, teniendo en cuenta que estamos hablando de un aparato que ocupa lo suyo y pesa 7 kilos. Pero si se trata de preparar raciones pequeñas,  podemos cocinar dos platos de forma simultánea aprovechando el separador que incluye. Otro dato importante: las dos partes que conforman la cubeta pueden lavarse en el lavavajillas.

Tal y como se indica en las instrucciones y el libro de recetas que acompaña a la Philips AirFryer, hay dos trucos que debemos respetar si queremos obtener mejores resultados: impregnar bien los alimentos con un poco de aceite (es suficiente con muy poco aceite, la verdad) y darle un buen meneo a la cubeta en mitad del proceso para que los alimentos se hagan uniformemente.

¿Qué tal los resultados? La verdad es que sin ser excesivamente adictos al tema de los fritos, nos ha sorprendido gratamente en muchos platos. En general los productos congelados y que ya vienen preparados para freir (prefitos y con el aceite que incorporan en su rebozado) funcionan perfectamente. No quedan tan crujientes como sumergidos en aceite pero compensa por la limpieza.

Las patatas naturales también quedan bien, aunque como con el resto de alimentos habrá que impregnarlas con un poco de aceite. Momento que podemos aprovechar para añadir también especias y darles un toque que en aceite resulta más complicado. Las croquetas caseras son un poco más problemáticas porque, aunque quedan bien, resulta difícil darles ese toque de aceite y quedan más horneadas que fritas.

Éxito rotundo con dos de los platos que hemos prepado. Los pimientos verdes tipo Padrón o Gernika quedan sencillamente espectaculares sin usar apenas aceite. Además  nos evitaremos el típico espectáculo en la cocina con las salpicaduras por todas partes.

Las alitas de pollo también quedan estupendas: crujientes y bien hechas en apenas 20 mintutos. Y algo más ligeras al ir soltando gran parte de la grasa, que queda recogida en la zona inferior de la rejilla, dentro de la propia cubeta.

¿Merece la pena? Si somos de los que comemos patatas fritas sólo ocasionalmente, no asaltamos la sección de congelados del supermercado y, en general, sólo le damos a la fritanga en fechas señaladas… la sartén de toda la vida seguirá siendo nuestra mejor aliada. A no ser, claro, que tengamos espacio y queramos usarlo como una especie de pequeño horno.

Y es que si tenemos espacio y le damos bastante uso a la freidora convencional no es mala idea darle una oportunidad a esta Philips AirFryer. Es cierto que habrá que renunciar a los resultados crujientes en algunos fritos, pero en gran medida compensa por el tema de la limpieza, los olores y la reducción de aceite. De hecho, puede que hasta nos reconciliemos -con moderación, eh- con los fritos, normalmente reñidos con aquello de mantener la línea.

Iker Morán

Periodista. Especializado en tecnología y fotografía, pero también cocinillas a tiempo parcial. Siempre anda con un par de cámara encima y todavía no sabe muy bien si le gusta más cocinar, comer o hablar de comida. Posiblemente las tres cosas.

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  One Response to “Trasteando: Philips AirFryer”

  1. [...] por casa, condimentos al gusto para alegrar un poco el tema y muy poco aceite. Todo ello con la Airfryer de Philips que estuvimos probando y que, como ya comentamos en su momento, resulta especialmente útil si queremos lucirnos un poco [...]

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