Dice la norma, la “Ley del Vino”, que un vino es vino siempre que su graduación alcohólica esté entre los 9º y los 16º. ¿Siempre? Pues esto vale para el 99,99% de los casos, porque la norma no puede serlo sin las excepciones que la justifican.
Entre estas contadas excepciones -no, el Lambrusco no sería una rara excepción, más bien un caso de no vino- se sitúa este curioso vino dulce de aguja italiano de la Denominación de Origen Moscato d’Asti (Piemonte).
Podríamos definirlo como un vino light porque su graduación alcohólica está en 5º. Es light en alcohol, aunque no en calorías, como nos informan en el primer comentario en este post.
Para conseguir esta baja graduación no utilizan complicados procesos ni química alguna, tan solo paran la fermentación alcohólica a la mitad. Así una parte importante de los azúcares que se consumen durante el proceso permanecen en el vino y la cantidad de alcohol es mucho menor.
Si a esto le sumamos una inyección de gas carbónico tenemos un curioso vino dulce de aguja.
El resultado es muy ligero, afrutado, agradable -el carbónico no es molesto- y muy fácil de beber. Es sin duda una buena opción para sorprender en el aperitivo.
Pero sobre todo es un vino para aquellos que, con la excusa de que no les gusta el vino, se refugian en el horrible Lambrusco que venden por aquí.
Aunque el Lambrusco se encuentra hasta en la sopa y el Moscato d’Asti hay que buscarlo un poco más, se puede encontrar en tiendas especializadas bien surtidas de vinos internacionales y, como no, en Internet.
En Vila Viniteca probamos este Ceretto, de gran calidad, que cuesta unos 15 euros. Los hay un poco más económicos en Internet, a partir de los 10 euros. ¿Caro? Sí comparado con los lambruscos, pero este vino vale lo que cuesta.
