Cuando nos ponemos estupendos -suele ocurrir bastante a menudo- nos da por entonar nuestro mejor acento y usar palabras inglesas para cosas tan normales como una tarta de queso y fresas. De las de toda la vida y perfecta para apurar la temporada de fresas. O de fresones, mejor dicho.
Pero no, no es esa típica tarta de queso con una base de galleta tan neoyorquina y tan vilipendiada en insufribles versiones refrigeradas o a base de sobrecitos y tal. Aquí la idea es coger como base un carrot cake -estamos obsesionados, sí- pero versionándolo con fresas y una cobertura potente de queso, que además tiene un toque más veraniego. Aunque, eso sí, como postre es una bomba. Mejor guardarla para la merienda o en plan plato único.
Ingredientes:
- 300 gr. de fresas
- 130 gr. de mantequilla (buena, a ser posible)
- 200 gr. de azúcar (mejor moreno)
- 3 huevos
- 200 gr. de harina
- 1/2 levadura tipo Royal
- Queso mascarpone
- Queso fresco
- Azúcar glass
- Colorante (opcional, claro)
La idea es muy similar a ese carrot cake que preparamos hace ya tiempo aunque, lógicamente, vamos a sustituir las zanahorias por un puré de fresas. Así que lo primero limpiamos las fresas -que no, que son fresones…- guardamos unas pocas para picar y repartir por la tarta y el resto las pasamos por la batidora. Reservamos.
