Ago 132014
 

Gastroguia2014

Gente que cuando viaja le da igual comer cualquier cosa. De esos que a los 10 minutos ya están entonando la copla de que como-en-España-en-ninguna-parte. Qué pereza de gente, oye. Pero como sabemos que vosotros no sois de esos, os gusta ir al mercado cuando visitáis una ciudad y saber qué se come y dónde en cada lugar, hemos recopilado nuestras recomendaciones viajeras por si este verano os pasáis por Londres, Ámsterdam, Bilbao o Barcelona.

Si es así, no dejéis de echar un vistazo a estos vídeos donde os contamos que en Amsterdam no os podéis perder su bocadillo de croquetas; dónde está la mejor comida callejera de Londres; las bodegas imprescindibles de Barcelona a las que los turistas no llegan y, por supuesto, los mejores pintxos clásicos de Bilbao.

Además, quienes se escapen a Nueva York deberían hacer un hueco en su ruta hamburguesera para descubrir Burger Joint y su peculiar localización. Algo más cerca queda Oporto, con dos recomendaciones: probar la francesinha y descubrir que se puede cenar a base de latas y patatas tan ricamente. Quienes pasen estos días por Florencia pueden huir de las manadas de guiris de los cruceros refugiándose en el mercado central para probar un bocadillo de callos junto a una Moretti en el Nerbone.

Así que tomad buena nota mientras hacéis las maletas.

Londres, street food de la buena. El antídoto contra todos esos enterados que dicen que en Londres no se come bien es llevarles de paseo por estos tres lugares que os proponemos para probar comida callejera de la buena.

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May 072014
 

Ahora lo que se lleva son los pintxos de diseño. La cocina en miniatura, que dicen algunos en plan repipi. Pero antes de que todo eso existiera en Bilbao ya se estilaba lo de amortiguar los txikitos de vino con algo para engañar al estómago. Gildas, champis, pinchos morunos… los pinchos clásicos y básicos de toda la vida, vaya. Así que con la gran Ana Vega -mundialmente conocida como Biscayenne– ejerciendo de cicerone bilbaína de lujo, hemos recorrido algunos de estos bares y sus pintxos míticos. Y tenemos un vídeo para demostrarlo.

Era Semana Santa y algunos los pillamos cerrados, pero otros ahí estaban, a pleno rendimiento. Las gildas del bar Txomin (Iturribide, 2), los  pinchos morunos del Melilla y Fez -sus tortillas también son épicas- un poco más arriba en esa misma calle, los chorizos al infierno del Bacaicoa (Plaza Unamuno, 2) acompañados de zurracapote, unos tigres en el Baste (María Muñoz, 6) y unas patatas rellenas de Txomin Barullo (Barrenkale, 40). Pasen y vean. No se puede ser más de Bilbao, ¡la hostia!

Jun 142012
 

Una de las pocas cosas buenas de esta puñetera crisis económica es que aquello de las cervezas a 3 euros y servidas como si te estuvieran perdonando la vida está en peligro de extinción. Incluso en Barcelona parece que se va abriendo camino eso de moderar los precios y acompañar la caña con algo para picar. Excepto en las zonas para guiris que, por supuesto, más vale evitar.

Más allá de esta tendencia que en los últimos meses parece que va calando, de vez en cuando surgen iniciativas interesantes para motivar a la gente a salir de casa y acercarse a los bares. En plural. Y es que por estas tierras no se estila mucho eso de hacer ruta de barra en barra. Y que cada uno pague una ronda… en fin.

En Poble Sec -un barrio que parece sobrevivir bastante bien a esa Barcelona de escaparate- se han puesto las pilas y cada jueves a partir de las 7 de la tarde han montado una ruta de tapas con más de una docena de establecimientos ofreciendo una caña (o vino) junto a un pintxo por 2 módicos euros.

Así que libreta y cámara en mano y tras leer un (excesivamente) entusiasta artículo de la revista Time Out, en La Gulateca hemos decidido acercarnos para comprobar si, como aseguran, es posible salir de pintxos por Barcelona sin arruinarse.
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Nov 182011
 

Uno potente, perfecto para quitar el hambre: platano, jamón y queso rebozados,  con un toque de miel por encima para darle más contundencia al asunto. La combinación es tan explosiva como parece, pero el resultado no está nada mal. Cafetería El Molinillo, Bilbao.