Abr 122012
 

Tipos de té hay muchos. Variaciones en los sabores más. Pero la verdad es que pocas veces nos habíamos cruzado con uno tan enrevesado como éste que nos trajimos de Zarbar´s, esa tienda gourmet de Nueva York de visita obligada.

Además de vender té a peso también comercializan su propia “marca” con sabores tan exóticos como éste: “apple cinnamon coffecake”. Nada menos. La base es té negro y el sabor que se pretende conseguir es el de una tarta de café con manzana y canela.

Aunque éramos bastante escépticos ante semejante despliegue de sabores, para nuestra sorpresa efectivamente este peculiar té tiene un marcado sabor a tarta y un toque de canela. El truco parece estar en mezclar las hojas de té negro con una suerte de partículas blancas que concentran el aroma y el sabor.

Tostado y con un toque  dulce -el azúcar lejos del té, me enseñaron hace poco- puede que los puristas lo consideren una herejía, pero a nosotros nos ha gustado. Cuesta 24 USD el kilo y, eso sí, para conseguirlo habrá que encargárselo a alquien por allí o montar una excursión.

Feb 092012
 

En color igual es difícil de reconocer, pero seguro que los más cinéfilos y apasionados de las películas de Woody Allen -sabemos que hay nivel entre los lectores de este blog- ya habrán caido en que esa tienda de la foto es la que aparece durante unos segundos en Manhattan.

Fundada en 1934, Zabar’s está situada en el Upper West Side (2245, Broadway) y con el tiempo se ha convertido es un centro de peregrinaje obligado para cualquier cocinillas que se acerque por Nueva York. De todos modos, no está demasiado transitada por turistas, así que es el lugar perfecto para resguardarse un buen rato del frío y confundirse entre los vecinos del barrio.

Aunque merece la pena visitar también la planta de arriba -repleta de todo tipo de cachivaches para la cocina- en realidad la diversión está abajo. Nada más cruzar las puertas nos encontraremos con una especie de supermercado de productos gourmet, de esos que dan ganas de hacer las maletas e instalarse al otro lado del Atlántico. A ser posible, eso sí, con la VISA en plena forma.

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Ene 162012
 

Las hamburguesas están de moda. Menuda novedad. En Barcelona desde hace relativamente poco, en Madrid desde hace bastante más tiempo y en Nueva York suponemos que de toda la vida.

Encontrar una buena hamburguesa al otro lado del Atlántico la verdad es que no tiene mucho mérito. Otra cosa no, pero las guarradas culinarias de toda índole y la carne la manejan como nadie por aquellas tierras.

De todos modos, no hay visita a Nueva York que se precie sin intentar dar con una hamburguesa especial. No con LA hamburguesa, porque posiblemente eso sería imposible. Y caro si le empezamos añadir ternera de kobe, trufas y demás delicatessen al asunto, como hacen en muchos sitios.

Entonces, ¿cuál es la mejor hamburguesa in the city para presupuestos ajustados? En varias listas el Burger Joint figura casi siempre entre los primeros puestos. Así que allá nos fuimos.

De entrada el lugar es de lo más peculiar. Escondido -literalmente- en el elegantísimo hotel Parker Meridien. Estamos hablando de la calle 56 entre la Sexta y la Séptima, y con vistas a Central Park. Posiblemente el precio medio de la habitación no andará muy lejos del salario mínimo en España. Que tampoco es mucho decir.

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Oct 202011
 

Aparece en la primera secuencia de Manhattan de Woody Allen y eso es para muchos motivo suficiente para peregrinar hasta el diner Empire (Chelsea) en su primera visita a Nueva York. Por supuesto a la especulación inmobiliaría le importa tres pepinos -nunca mejor dicho- que este restaurante sea uno de los más míticos de la ciudad y, por lo visto, el negocio no ha pasado por sus mejores momentos en los últimos años.

Aunque esperábamos encontrarlo cerrado, este pasado agosto ya había vuelto a abrir sus puertas. Pero -oh sorpresa- ahora se llama The Highliner, en referencia al paseo cercano construido en una antigua línea de metro elevada. Aunque por suerte no ha habido ningún genio que haya decidido cargarse el exterior, basta sentarse en una mesa para notar que la modernez ha llegado a este diner.

Pese a que en la carta había alguno de esos platos con nombre bastante pretencioso, lo cierto es que no se salía demasiado de los clásicos de este tipo de locales. Como buenos turistas acabamos cayendo en las hamburguesas. La que lleva aguacate estaba realmente buena, pero la verdad es que eso tampoco tiene mucho mérito en Nueva York.

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