La historia de este plato empieza con una compañera de trabajo que se presentó con un kilo de avellanas de su cosecha en Riudoms (Tarragona). Un regalo como este que merece un plato a la altura. Aunque lo más lógico sería pensar en un bizcocho o algo dulce, nos apetecía usarlas en un plato principal. Por ejemplo con un pescado.
La inspiración nos llegó con una receta clásica de Simone Ortega: la cola de merluza al horno con salsa de almendras, ajos y vino blanco. La verdad es que al final cambiamos las almendras por avellanas, la cola de merluza por rodajas del mismo pescado y el horno por la cazuela. Pero la inspiración está ahí.
Por cierto, puestos a cambiar hasta el nombre también podríamos definir este plato como merluza en salsa arromescada.

