
Como está claro que resistirse a la invasión de Halloween es una misión condenada al fracaso, lo mejor será buscar un plan alternativo. Por ejemplo, pensar qué demonios podemos hacer con esa calabaza de 5 kilos que compramos para decorar y a la que ahora hay que buscarle una salida antes de que acabe en el fondo del cubo de basura. Aquí van una decena de ideas -algunas de manual, otras un poco más originales- para comer toda esa calabaza y no acabar detestándola.
nov 022011