May 012013
 

a-comer-y-beberBooCook. Por E. de Salamanca

Pensaba hacer una mala crítica de este cómic. Sólo es gracioso, pensé. Parece que en la crítica lo gracioso no tiene cabida, solo el drama y la tragedia.

Pero cuando me he puesto a escribir me he acordado del libro sobre La Risa de Henri Bergson. También de Freud y el chiste, pero me ha dado demasiada pereza.

Bergson decía que la sociedad responde a las impertinencias con la risa, haciendo de la comedia una impertinencia todavía mayor. La tragedia y la comedia, decía.

Este cómic es una recopilación de las tiras cómicas de Guillaume Long publicadas en Le Monde, así que no esperen unidad en A comer y a beber. Es un libro principalmente de anécdotas, algunas divertidas, otras un poco flojas. Unas largas en exceso y otras jugadas maestras, como las dedicadas a los viajes.

Pero volvamos a Bergson  y a mi problema con hacer una mala crítica. Y es que, pasado el tiempo y pensándolo mejor, el cómic ha acabado por gustarme. ¿Por qué? Porque al final, después de este proceso de unión de tiras cómicas -sin unió- hay una historia trágica. En la comedia siempre hay tragedia, por eso nos reímos siempre del que se cae por las escaleras.

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Feb 202013
 

LosIgnorantesBooCook. Por E. de Salamanca

Vinos y cómics, no se puede ser más francés. Este verano -y ya van dos- estuvimos viajando por Francia. Comiendo quesos, bebiendo vino y comprando libros que aún no soy capaz de leer. Me afrancesé.

Ahí está la primera razón por la que me ha gustado “Los ignorantes”, de Étiennne Davodeau y editado por La Cúpula. Y otro motivo más para emigrar, claro.

Segunda razón: el comic funciona como un manual -el lector avispado lo descubre ya en el título- sobre cómo se hace un vino y un cómic. Un dibujante le enseña a un viticultor cómo se hace y se lee un cómic, y este le explica los secretos para hacer, beber e incluso pensar un vino.

Aunque instructiva, es verdad que la historia de cómo se hace un comic puede llegar a hacerse un poco lenta. Pero la dedicada al vino me ha parecido fascinante. Tanto que me he apuntado a un curso intensivo de francés. De verdad.

Tercera razón para hacerse con un ejemplar de este libro: su lectura  es una manera barata de estar en Francia. ¡Menudos paisajes! Un dibujo aceptable, pero lo suficientemente motivador. Se lo aseguro, yo los he visto hace unos meses.

La crítica al capitalismo es otra buena razón. La cuarta ya. Una crítica a la producción salvaje, al vender a toda costa y comprar a la moda. Una queja contra el tiempo rápido, lo artificial y los artificioso.

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Nov 292012
 

BooCook. Por E. de Salamanca

Me recomendó y me dejó (porque está descatalogado, aunque buscando un poco se puede encontrar) este cómic un amigo. Y me aseguró que le había salvado de una convalecencia griposa. Es un culebrón -me dijo- y además, te enteras de la historia de la cerveza. Pero cuidado que te engancha y no lo puedes dejar, como una novelucha barata. Una recomendación así no se puede dejar pasar.

Yo soy poco cervecero, la verdad. De hecho soy  medio abstemio ( sí, lo se). Así que me acerque a los cinco “Los Maestros Cerveceros”  sobre todo por la calidad de los dibujos -a la europea- y por la historia.

No por la historia de la cerveza, que también,  sino porque hace un recorrido por la historia de Europa: empieza en el primer volumen a mediados del XIX y acaba a finales del XX, cuando se pública por primera vez. Un Zweig del cómic, pensé.

Entre tipos de cerveza,  las estrategias de venta, el compromiso con un producto familiar,  los intereses económicos… la historia de esta bebida desde las revueltas del XIX hasta el capitalismo triunfante del XX. De las industrias caseras hasta las grandes multinacionales. Todo un manual de amor a un producto y a lo exagerado de su vida

Pero puede que lo mejor sea la envoltura de esta lección de historia cervercera. Un auténtico culebrón para adultos, donde el amor y el sexo hacen de hilo conductor. Sí, como ya predijo mi amigo, una historia que engancha y que no se puede dejar de leer.

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Dic 292011
 

Teniendo en cuenta que la gastronomía y los comics están de moda, es más que probable que estamos a las puertas de un torrente de novelas gráficas dedicadas a esta temática. Para hacer tiempo mientras comienzan a brotar cual setas en otoño, una buena idea puede ser echarle un vistazo a “El gourmet solitario“, un veterano comic cuya primera edición se remonta a 1997.

Con guión de Masayuki Kusumi y dibujos de Jiro Taniguchi, la editorial bilbaina Astiberri lanzó el pasado año la versión traducida a castellano de este tebeo centrado en la gastronomía nipona. Un dato de esos para hacerse los listos si se tercia: el título del comic original en japonés es Kodoku no gurume.

La historia es muy sencilla: un hombre de negocios recorre a lo largo de 19 capítulos diferentes restaurantes y puestos de comida rápida de Tokio y otras ciudades japonesas. Aunque es cierto que el hilo conductor que nos lleva a cada uno de los platos es bastante anodino -por lo visto eso de que no pase nada es habitual en los comics japoneses, nos dicen los expertos en la materia- hay que reconocer que sólo por la descripción de cada uno de los platos y los dibujos ya merece la pena.

Su precio es de 18 euros y ni que decir tiene que puede ser un estupendo y original regalo gastronómico para estas fiestas. A nosotros se nos ha hecho la boca agua al leerlo.