Jun 302014
 

cocadepollo

Hay pocos platos calientes -o tibios- que entren mejor en verano que una coca. Es una cena socorrida y puedes prepararla literalmente de lo que te dé la gana.

Nuestras prefes por estos lares siempre han sido y serán las de tomate, pimiento asado y anchoas o, en su defecto, bacalao. Pero como el día que la preparamos teníamos en casa a varios especímenes que no comen pescado desde que sus madres dejaron de obligarles a ir a misa en Viernes Santo, decidimos hacer una coca un tanto más carnívora y, de paso, dar salida a unas cuantas pechugas de pollo que teníamos.

El resultado fue más satisfactorio de lo esperado, tanto que no quedó nada para picotear al día siguiente. Advertimos que esta no es una coca tradicional, es decir, teníamos prisa y la masa no es masa de coca auténtica y genuina, sino que es una solución improvisada para un día en el que no tienes tiempo o, simplemente, estás perro. Tomen nota.

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