Abr 282014
 

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Cansados de ver gin tonics con cosas raras, hemos optado por dar la vuelta a la ecuación. ¿Y si echamos ginebra a una receta para convertirla en algo raro? El resultado es este chutney de mango y ginebra que, por lo visto, tampoco es una invención nueva ni propia. En cualquier caso la idea surgió como suelen ocurrir estas cosas: un mango pocho, un culín de la botella de ginebra incordiando en el armario y un poco de esa literatura etílica que últimamente nos ocupa.

Esta especie de compota o mermelada agridulce y especiada de origen indio funciona muy bien, por ejemplo, para animar carnes, un arroz o  para comer directamente como si se tratara de un hummus o un guacamole. Aunque se puede elaborar con infinidad de ingredientes, el mango es uno de los más clásicos. Su característico sabor aquí tiene que convivir con el punto picante del jengibre, el toque de canela y la ginebra con su enebro y otras especies.

Es cierto que no hay una diferencia abismal respecto a una receta convencional de chutney pero, qué demonios, decir que lo has preparado con ginebra luce mucho. Don Draper estaría orgulloso de nosotros. Sobre todo si no usamos la ramita de canela para hacernos después un gin tonic en plan cuqui. Los tipos duros no hacen esas cosas. Posiblemente tampoco chutneys, cierto.

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