mar 152013
 

vimagnumEn un buen curso de cata de vinos se puede aprender mucho. Y no sólo a notar la madera, las flores blancas o el reflejo verdoso en el vino blanco. Hay cantidad de cosas por descubrir sobre este mundo de la enología, sobretodo para ignorantes casi absolutos como nosotros.

En un reciente curso de iniciación en Vila Viniteca -por cierto muy recomendable- aprendimos que en esto de los vinos el tamaño importa. Por una vez tiene razón el dicho: caballo grande, ande o no ande.

La verdad es que hasta ahora una botella de vino o espumoso mayor que la estándar de 75 cl. nos parecía indicada tan solo para desperdiciar en los podiums de los grandes premios del motor. Quizás alguna vez hemos visto alguna como sorpresa en una boda, en una fiesta de aniversario desfasada o alguna otra celebración donde la gracia no esté en degustar, sino en conseguir el momento camiseta mojada.

La inmensa mayoría de botellas de vino es de ese tamaño tan apañado de tres cuartos de litro, que da para unas 6 copas de vino. Es decir,  2 o 3 personas a lo sumo. Pero si buscamos en tiendas especializadas -de las que tienen un buen surtido de vinos de calidad- encontraremos alguna de formato mayor: el magnum.

Pongámonos en situación. Nos encargan el vino para una cena numerosa, con 6 o más comensales. ¿Es mejor llevar dos botellas del mismo vino o una magnum? Pues resulta que la botella mayor es sin duda la mejor opción.

Además tiene una explicación muy lógica: con el doble de volumen, la boca de la botella no es el doble de ancha. Esto quiere decir que la única entrada de oxígeno a la botella -por supuesto hablamos siempre de tapón de corcho- es en proporción mucho menor que en la botella “normal”. Esta relación volumen-entrada de oxígeno es la idónea y le sienta de maravilla al vino, que evoluciona mejor y con más estabilidad. Hay que sumar también el hecho de que con una sola botella nos aseguramos que todos los presentes beberán exáctamente el mismo vino.

Continue reading »

dic 202012
 

En este país vino espumoso es sinónimo de cava. Esto es así desde que a principios de los 70 se fundó la Denominación de Origen Cava para dar nombre propio a los champanes catalanes. La identificación del cava como el champán español ha llegado al punto que popularmente no parece existir alternativa. Ha arraigado la idea que si existe un espumoso fuera de esta denominación a la fuerza tiene que ser de baja calidad.

Por eso, al leer la notícia que publicaba Ramon Francàs en La Vanguardia sobre la marcha de algunas bodegas de la DO Cava para comercializar espumosos bajo otras DO e incluso con la posibilidad de crear nuevas denominaciones, nos hizo recordar que existe un mundo fuera del cava.

Continue reading »

oct 222012
 

Y así, a lo tonto, LaGulateca cumple su primer año de vida. Aunque en la blogosfera -en la gastronómica también- se lleva mucho eso de mirarse el ombligo y felicitarnos a nosotros mismos por lo buenos que somos, por aquí somos más de saltarnos los preámbulos y darnos directamente a la bebida.

Así que para celebrarlo nada mejor que un cóctel propio a partir de una combinación un poco surrealista (patxarán y cava) pero que por lo visto ya estaba inventada. Un toque de naranja y granada y, con todos ustedes, el cóctel LaGulateca para brindar por nosotros mismos.

La preparación no puede ser más sencilla. Una parte de patxarán, dos partes de cava -nótese el argumento geográfico del asunto- y rematamos con una parte de zumo de naranja y otra parte de zumo de granada, para darle un toque frutal muy de temporada. Para decorar, la típica corteza de naranja y unas pepitas de granada congeladas.

ago 022012
 

El taller de postres con ositos Haribo del que ya os hablamos no dio sólo para dulces infantiles. Para los adultos Ada Parellada ideó el cóctel perfecto. Si tenemos una botella de cava – o de champán si el presupuesto alcanza- poco fría, un modo de refrescarla y dar un toque diferente es añadir unos ositos de Haribo congelados a la copa. Por supuesto esta idea sirve para todo tipo de gominolas, pero estos clásicos ositos van de perlas por su sabor a frutas.  Un cóctel colorido y muy dulce, perfecto para el verano.

nov 152011
 

Es posible que a los expertos en el tema les parezca una especie de aberración. ¿Un cava especialmente dulce y muy cargado de sabores y aromas frutales?

Tal vez lo sea, pero desde que lo probamos hace ya tiempo en el restaunte Moments (Hotel Mandarin Oriental, Barcelona) es uno de nuestros favoritos.

La verdad es que no somos grandes entendidos en cavas. Tampoco en cavas para ser más precisos. Pero creemos que, como en los vinos, hay tres grandes tipos: los que no nos gustan, los que están ricos y pueden pagarse y los excelentes pero demasiado caros.

Este Freixenet Malvasia 2001 encaja en la segunda categoría: no sólo es perfecto para acompañar postres o para seducir a quienes de entrada no son muy amigos de este bebida espumosa, sino que es una buena idea para quedar como campeones -o incluso pedantes listillos- en cualquier cena.

Aunque la uva malvasía se identifica casi siempre con vinos canarios -en más de una vinoteca nos miraron como si estuviéramos loco al preguntar por este cava-, su producción también está muy extendida en Italia y no es extraña en las zonas de la costa catalana.

No obstante, según apuntan sus creadores, esta es la primera vez que su uso va más allá del vino dulce y se utiliza para crear un cava.

¿Cómo es? Diferente a cualquier otro cava que habíamos probado hasta ahora: dulce, sin llegar a ser empalagoso, bastante fresco, y con sabores muy marcados a frutas tropicales y algo de fruta seca. Incluso recordamos -hace ya tiempo que los probamos- alguna nota a regaliz que resultaba muy agradable y le deba una personalidad aún más fuerte.

De todos modos, mucho mejor que leer nuestro comentarios de inexpertos catadores es darle una oportunidad y probarlo. Se puede encontrar por Internet sin demasiada dificultad y su precio es de unos 9 euros.