Dic 182013
 

De todas las tradiciones navideñas, las listas con ideas para regalar es una de esas que no pueden faltar. Aunque a estas alturas hasta la hoja parroquial del barrio ya habrá publicado sus sugerencias de regalos para cocinillas, foodies, gourmets y demás seres que se mueven alrededor de la comida, sabemos que esperabais impacientes el nuestro. Por cierto, si la cosa va de amigo invisible, tenemos en la hemeroteca una estupenda lista con 10 propuestas que siguen siendo igual de baratas y divertidas que el año pasado.

Literatura panarra. Libros de cocina hay muchos. Libros de pan, también. Pero puestos a elegir uno y sólo uno, sin duda nos quedamos con el apóstol panarra por antonomasia. Y es que después de meter a medio país la fiebre por el pan en el cuerpo, el bueno de Ibán Yarza por fin se ha decidido a sacar su propio libro. “Pan casero“, editado por Laurosse, arrasa desde hace semanas en las librerías, así que a por él.

Libros_pan

Claro que si estamos ante un caso de panarrismo de altos vuelos, igual es mejor pasar al siguiente curso y echar un vistazo a la recién publicada edición en castellano -la traducción corre también a cargo de Ibán Yarza, por cierto- de “Bread“, de Jeffrey Hamelman. Un proyecto fruto del trabajo de la pequeña editorial Libros con Miga y financiado con un crowdfunding.

Cursos de cocina. Ningún cocinillas que se precie se sentirá ofendido si  entre los regalos de navidad hay un curso de cocina. No en plan indirecta, sino para perfeccionar alguna técnica o aprender algo nuevo. Entre la jungla de cursos disponibles en el mercado, sólo se nos ha ocurrido una cosa: recomendar los de los amigos que sabemos que funcionan. Los capitalinos nos van a perdonar, pero nos quedamos con dos en Barcelona y Bilbao. La Patente, con una larga lista de cursos, con su bonito kit de regalo y todo, y los cursos de repostería que organiza la gran Biscayenne.  Atentos, porque para Navidades prepara unos cuantos y el regalo puede acabar siendo una inversión interesante: comer roscón de reyes casero.

LaPatente

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Mar 082012
 

Es posible que en algún rincón del armario tengamos escondida una de esas bonitas cafeteras de émbolo (también llamadas de presión o “frech press”) que fabrica originalmente Bodum pero de las que existen decenas de copias a precios absurdos.

Admitámoslo: casi nunca la usamos para el café y ha acabado por convertirse en un trasto olvidado o, en el mejor de los casos, en una tetera bastante aparente. Pues bien, ha llegado el momento de rescatarla y, a falta de café, darle una misión relacionada en cierto modo con su idea original.

Y es que este tipo de cafeteras resultan muy útiles para hacer espuma de leche en unos segundos. Basta con añadir un poco de leche fría y subir y bajar el émbolo con cierta insistencia y energia.Teniendo en cuenta lo que aumenta el volumén, mejor no pasarse con la cantidad y llenar una tercera parte del recipiente. Lo justo para que el filtro del émbolo golpee contra la superficie.

En un momento tendremos una buena capa de espuma, mucho más consistente, densa y duradera que la que se consigue con esas pequeñas batidoras de juguete. Perfecta para añadir a alguna receta de postres o preparar un café.